INTRODUCCIÓN
La independencia de
México es considerado como un movimiento histórico, ya que el objetivo
principal era que México se liberara del gobierno español, que el país fuera un
gobierno libre y soberano, del mismo modo donde pudiera ejercerse varios
derechos, como libertad de expresión, prohibición de la esclavitud,
oportunidades para que los mexicanos pudieran progresar libremente, entre
otros.

CONQUISTA
Y COLONIZACIÓN DE AMÉRICA
La conquista y colonización de América se
refiere al proceso histórico por el cual diversas potencias europeas
conquistaron y establecieron sistemas de dominación colonial en el continente
americano, desde finales del siglo XV hasta el siglo XIX. Este proceso implicó
la desaparición de los grandes imperios americanos, particularmente el Imperio
inca y el Imperio azteca, así como el colapso demográfico de la población
americana. Simultáneamente, las potencias coloniales impusieron el uso
generalizado de idiomas europeos en América, principalmente el español, el
inglés y el portugués.
Antecedentes históricos
América fue poblada y ocupada en toda su
extensión, muy probablemente por culturas asiáticas que ingresaron al
continente por el área de Beringia, en el norte. La población americana,
realizó dos revoluciones neolíticas originarias, en Mesoamérica y en Norte
Chico (Perú).
Las culturas y civilizaciones en América
surgieron y se desarrollaron sin contacto con las culturas y civilizaciones
africanas, asiáticas y europeas, por lo que resulta adecuado hablar de la
existencia de dos mundos: los llamados "mundo antiguo" (africano,
asiático y europeo) y "nuevo mundo" (americano).
Colonización española de América.
En contraposición de otros colonizadores a lo
largo de la historia como ingleses, portugueses u holandeses los colonizadores
españoles desde un primer momento aceptaron a los indígenas como personas
dotadas de alma y por ello centraron parte de su esfuerzo en adoctrinarles y
convertirles a la religión, la cual creían salvaría sus almas, la católica.
Los métodos adoptados para obtener la
conversión fueron muy diversos. Una de las fórmulas empleadas para la
cristianización de los indios fue la conocida como doctrina; se trataba del
compromiso adquirido por el conquistador para que fueran evangelizados todos
los indígenas que le habían correspondido en sus repartimientos; los niños
debían recibir las enseñanzas religiosas todos los días y los adultos tres días
a la semana.
Con la llegada de los europeos cristianos a
América, se originó un intenso debate teológico y legal sobre la naturaleza de
sus habitantes para su incorporación, expulsión o destrucción mediante la
guerra de los territorios que serían dominados por el Imperio español.
En 1537 se promulga la bula Sublimis Deus del
papa Pablo III, en la que se declara a los indígenas como hombres en todas sus
capacidades.
A partir de este momento las leyes de la
Corona Española establecieron que los indígenas americanos no serían sometidos
a la esclavitud, sino a un régimen de servidumbre denominado “encomienda",
mediante el cual eran dados a "encomendadores" españoles. El régimen
de encomienda establecía que los indígenas debían trabajar obligatoriamente
para el encomendero, al mismo tiempo que este se obligaba frente a la Corona
del cuidado y "evangelización" de los indígenas.
La colonización española aporto una gran
cantidad de recursos a sus nuevos territorios que fueron tratados desde un
primer momento como una provincia más del territorio de la corona castellana,
mandando al nuevo mundo artesanos, artistas, misioneros, profesores e hicieron
construir hospitales, escuelas, iglesias, catedrales que hoy en día se
conservan y forman parte del patrimonio cultural de América.
Colonización francesa de América.
Los procesos de colonización francesa se
iniciaron a principios del siglo XVII. Durante el siglo anterior, los franceses
habían intentado infructuosamente asentarse en territorio norteamericano y, a
pesar de las dificultades, durante el siglo XVI los barcos pesqueros franceses
visitaban con regularidad la costa atlántica del norte del continente. Esto
venía motivado principalmente por la demanda de pieles en los mercados europeos
y, por ello, los comerciantes franceses iniciaron un lucrativo negocio con los aborígenes
norteamericanos. A principios del siglo XVII, Samuel de Champlain fundó puestos
comerciales en Nueva Escocia, Annapolis y Quebec en el actual Canadá. Otra
colonia francesa fue fundada en Montreal, desde donde comenzó la exploración de
la zona de los Grandes Lagos y del río Mississippi por parte de René Robert
Cavelier de La Salle. Estos puestos le proporcionaron a Francia el control de
un territorio que se extendía desde Canadá hasta Luisiana. Esto influyo en el
desarrollo de todo el continente.
El régimen colonial francés
Originalmente las instituciones
administrativas del régimen colonial francés se asemejaron a las del inglés, ya
que los contratos comerciales de colonización otorgaban gran libertad a los
corredores de los bosques, como llamaban a los cazadores de pieles preciosas.
Con el tiempo esto cambió, y se nombraron gobernadores que disfrutaron de
prerrogativas similares a las capitanías generales del Brasil o los adelantados
y primeros gobernadores de las colonias españolas.
Colonización holandesa de América.
Desde mediados del siglo XVI, comerciantes
holandeses incursionaron en las colonias españolas de las Antillas,
estableciéndose en las Antillas Menores y en zonas de Brasil de donde fueron
expulsados en 1654. Aunque permanecieron en Surinam y parte de las Guyanas,
donde desarrollaron durante los siglos XVII y XVIII una economía de plantación
para abastecer de productos tropicales a Holanda. El desarrollo del sistema de
plantación en estas colonias fue tan grande, que condujo a una de las mayores
concentraciones de esclavos en el siglo XVII y a una feroz lucha de los
esclavos por su libertad.
Colonización inglesa de América.
Previo a la llegada de los ingleses a
América, existían civilizaciones indias con estructuras sólidas que se habían
forjado durante varios años. Para los ingleses, los habitantes de dichas
civilizaciones no eran considerados humanos. Motivado por sueños de oro y
gloria, apareció un nuevo tipo europeo: el colono anglosajón. Este nuevo
personaje representaba la mayor referencia de poder frente a los pueblos
sometidos, ya que la mayoría de personas fueron espectadores de las masacres
cometidas en el actual Estados Unidos y el Caribe. La historia que sigue a
partir de esto es la de opresión, abuso e imposición de nuevos modos de vida
para los americanos. En cuanto al ámbito económico y político fue totalmente
manipulado para los beneficios europeos, dejando a los intereses indígenas
totalmente subordinados y sin valor social. Por lo que se transportaron a más
de 40.000 esclavos negros a través del Atlántico con la idea de poder aumentar
el número de trabajadores y crecer en sociedad.
Colonización portuguesa de América.
La colonización portuguesa de América comenzó
motivada por razones económicas y estratégicas. Por un lado las económicas a
causa de la mercancía en las ganancias en el comercio con el Oriente y las
posibilidades mercantiles del "árbol de Brasil", de cuya corteza se
producía un tinte rojo usado para teñir textiles. Por el otro estratégicas, por
el temor a una invasión española o francesa a su territorio. En 1530, la corona
portuguesa envió a Martín Alonso de Souza a expulsar a los franceses que
rodeaban las costas de Brasil, ya que eran tierras que pertenecían a Portugal
desde 1500, cuando el navegante portugués Pedro Cabral había pisado esos
territorios. En 1533, Juan III de Portugal, dividió el territorio de Brasil en
15 franjas o capitanías, de 150 millas de ancho cada una, lo que influyó en el
carácter privado de la colonización portuguesa. Estas capitanías fueron
repartidas u otorgadas a nobles portugueses de forma vitalicia y hereditaria a
fin de obtener el mayor rendimiento con el mínimo de costos para la metrópoli.
Conquista
y colonización de México:
El México azteca y el colonial:
La fundación de Tenochtitlan tuvo lugar hacia
1325 por los aztecas de la familia náhuatl, que, procedentes del norte,
llegaron en busca de mejores climas y más fáciles medios de vida. Según la
leyenda, el emplazamiento estuvo determinado por el hallazgo de un águila en
lucha con una serpiente sobre un nopal, imagen que ha pasado a formar parte de
las armas nacionales. Otras ciudades existían en la región (Tacubaya, Texcoco,
Tlaxcala), pero ninguna era tan importante y bella como Tenochtitlan. Bernal
Díaz del Castillo describió sus canales y sus grandes edificios. La isla sobre
la que se encontraba la ciudad se comunicaba con tierra firme por tres calzadas
que todavía subsisten, convertidas en calles o caminos: la meridional a
Iztapalapa, por donde entraron los españoles; la occidental a Tlacopan, por
donde tuvo lugar la retirada de Cortés; la septentrional, actual calzada a
Guadalupe, que llevaba hasta Tepeyac. Las calzadas se interrumpían por canales,
salvados mediante puentes levadizos, y estaban orladas por verdaderos jardines,
flotantes, de los que son los últimos representantes las Chinampas de
Xochimilco.
Escudo de Cortés La capital azteca:
La ciudad era, según las descripciones de los
contemporáneos, una de las mayores y más bellas de la época. En el momento de
la Conquista se calcula que en lo que hoy es el Distrito Federal vivían de
570.000 a 600.000 personas. Habitaban casas de adobe rojo muy poroso, pero no
faltaban los edificios monumentales, palacios y templos. Las casas tenían dos
pisos y forma cuadrada, con un patio central adornado por pórticos y fuentes.
Los espacios vacíos eran escasos y las calles, estrechas y tortuosas, estaban
interceptadas por un laberinto de canales, que cruzaban puentes; existía una
doble comunicación, por agua y tierra, que hacia recordar a Venecia. Los
barrios o capulí tenían una clara estratificación social y funcional, visible
en el hecho de que cada calle estaba ocupada por un oficio o profesión. Un
sistema de diques protegía la ciudad contra las inundaciones, como el famoso de
Moctezuma, de 12 km de largo y 20 m de anchura.
La situación de la ciudad hacía que no fueran
necesarias las fortificaciones; sólo los templos y las principales mansiones
tenían gruesos muros de piedra y se asentaban sobre plataformas. Los cuatro
barrios de la ciudad no seguían una traza determinada, y las casas eran
distintas según la posición social de los habitantes (unos 30.000 en el momento
de la conquista); las chinampas albergaban chozas con techo de paja cubierta de
lodo y paredes de varas.
Economía azteca:
La agricultura constituía su base. Cultivaban
gran número de especies pero el cultivo esencial era el maíz. La ganadería era
muy pobre. Entre los pocos animales domesticados estaban el pavo y una especie
de perro criada para consumir su carne. El desarrollo de la población del valle
de México condujo a una situación de falta de tierras que ocasionaron guerras y
emigraciones. Los aztecas llegaron tardíamente al valle, se vieron obligados a
residir en las islas e idearon el sistema de islas artificiales o chinampas,
que les permitió aumentar sus tierras de cultivo y alimentar a su creciente
población. Otra forma fue obligar a los pueblos vencidos a trabajar, destinando
parte de su tierra para sostener el estado y el clero. La manufactura se
hallaba en un estado artesanal muy primitivo.
Los calpixques eran los administradores y
recaudaban los tributos. La confederación estaba organizada de tal manera que
todos los estados eran independientes en todo, salvo en su proyección exterior.
La relación entre pueblos conquistadores y conquistados era muy variable,
Vivieron en un estado de guerra continuo. Razones religiosas, económicas e
históricas hicieron de la guerra un elemento esencial de su cultura.
Cronología de la presencia española (siglo
XVI):
1517 - Fuerzas al mando de Hernández de
Córdoba llegan a las playas de Yucatán, éste muere a causa de las heridas
recibidas en batalla contra los mayas. La llegada de los españoles trajo
consigo enfermedades del Viejo Mundo desconocidas entre los mayas, incluyendo
la viruela, la influenza y el sarampión. En un siglo murió el 90 por ciento de
la población nativa de Mesoamérica. 1518 - Se introduce el cultivo de la
naranja en Nueva España. Cuando terminaba el año, Cortés partió de Santiago de
Cuba con 11 naves. 1519 - Hernán Cortés comienza la exploración de Yucatán. En
noviembre entra en Tenochtitlan. 1520 - En abril el gobernador de Cuba envía a
Pánfilo de Narváez a apresar a Cortés. En julio Cortés vence en la batalla de
Otumba. 1524 - Hernán Cortés encuentra al pueblo de los Itzá, el último de los
pueblos mayas que permaneció sin ser conquistado por los españoles. 1524 -
Llegan los primeros dominicos. 1528 - Los españoles comienzan la conquista de los
mayas del norte bajo Francisco de Montejo. Los mayas contraatacan con
sorprendente vigor, manteniendo a los españoles a raya por muchos años. 1536 -
Se funda el Colegio imperial de Santa Cruz para caciques. 1541 - Los españoles
finalmente logran someter a los mayas y acabar con su resistencia. Sin embargo
las revueltas continúan, no dejando a los españoles nunca en paz durante el
resto del siglo. 1542 - Los españoles establecen la capital de Yucatán en
Mérida. 1553 - Se inaugura la universidad de México. 1554 - Se introduce el
beneficio de patio en la minería. 1555 - Se inicia la construcción de la
catedral de Puebla. 1556 - Se edita el ordinario de la misa, primera edición
musical mexicana. 1568 - Bernal Díaz del Castillo termina su Historia verdadera
de la conquista de Nueva España. 1571 - Comienzan las obras de la catedral de
Guadalajara. 1572 - Llegan los primeros misioneros jesuitas. 1598 - Juan de
Oñate termina de conquistar una amplia zona.
Siglo XVII:
1618 - Termina la construcción de la catedral
de Guadalajara. 1650 - Lucas Méndez trabaja en el Retablo de la capilla de los
Reyes de la catedral de Puebla. 1665 - Se publica la primera Gaceta de México.
1689 - Alonso de León explora Texas. 1695 - Las ruinas de Tikal son casualmente
descubiertas por el sacerdote español Fray Andrés de Avedaño y sus compañeros,
quienes se habían perdido en la selva del Petén. 1695 - Se inicia la
construcción de la basílica de Guadalupe. 1697 - La ciudad de Tayasal, capital
de los Itzá en el Petén, es tomada por los españoles. Así es sometida a la
corona española la última entidad política maya independiente.
Siglo XVIII:
1712 - Los mayas de los altiplanos de Chiapas
se levantan contra el gobierno mexicano. 1714 - Se inicia la construcción de la
iglesia de la Profesa. 1719 - J. de Balbás trabaja en el retablo de la capilla
de los Reyes de la catedral de México. 1720 - Se inicia la construcción del
ayuntamiento de México. 1724 - La corona española suprime el sistema de
encomienda, que había dado a los terratenientes españoles el derecho a forzar
al trabajo a los indios. 1740 - Fundación de El Mercurio de México (1740-1767).
1749 - L.Rodríguez trabaja en el sagrario de la catedral de México. 1789 -
Creación de un sistema restringido de comercio libre con Nueva España. 1764 - Establecimiento
del estanco del tabaco. 1761 - Los mayas de Yucatán, encabezados por Jacinto
Canek, se levantan contra el gobierno. 1772 - Comienza la construcción de la
iglesia de la Enseñanza. 1779 - Se construye la capilla del Pocito, junto al
santuario de Guadalupe. 1780 - F.J.Clavijero publica Historia antigua de
México. 1783 - Se funda la Academia de San Carlos.
Siglo XIX:
1809 - Se inicia la catedral de Potosí. 1813
- Congreso de Chilpacingo: proclamación de la independencia de México. España
estaba sumida en el esfuerzo de la expulsión de Francia. Fernando VII, preso
hasta entonces en el castillo de Valençay, recuperó el trono de José Bonaparte
en 1814. 1821 - México se independiza de España. 1823 - Las Provincia Unidas de
América Central se separan de México. 1836 - Independencia de Texas.
Cortés gobernador y capitán general:
Pese a la denodada defensa que hizo
Cuauhtémoc, Tenochtitlán cayó en manos de los españoles el 13 de agosto de
1521. La capital azteca era una vasta extensión de ruinas ardientes sembradas
de cadáveres. Los primeros meses después de la conquista fueron dedicados a la
reconstrucción de la ciudad mientras que sus capitanes incorporaban nuevos
territorios. Siete años después un viajero declaraba que no había en Europa
ciudad superior a la capital del nuevo reino, tanto por su belleza como por su
buen gobierno y contento de sus habitantes. Cortés Murió cerca de Sevilla,
donde esperaba para embarcarse de regreso a México.
Reconstrucción de la antigua capital azteca:
A pesar de la opinión contraria de la mayoría
de sus compañeros, Cortés decidió construir la ciudad de México (o, como se
llamó durante algún tiempo Tenochtitlan-Tlatelolco) sobre la antigua capital
azteca. Empleó en la reconstrucción a 400.000 indígenas. Las casas populares de
adobes quedaron destruidas en la toma de la ciudad, de la que sólo subsistieron
algunos palacios y las ruinas del teocalli. Aun esas mismas ruinas fueron
demolidas para obtener un solar en que construir una ciudad completamente
nueva, a la que aspiraba Cortés por razones políticas. Cortés dividió la ciudad
en dos partes: en la central habitaban los españoles, y a su alrededor se
conservarían los cuatro barrios indígenas: Thaquechiuhcan (Santa María
Cuepopan), al NO; Atzacualpa (San Sebastián Atzacualco), al NE; Teopan (San
Pablo Zoquipan), al SE, y Moyotlán (San Juan Moyotlán), al SO. La parte
central, de traza simétrica, contrastaba con la disposición irregular de los
barrios indígenas.
Límites y jurisdicciones:
La ciudad, sede del virreinato y de la audiencia
de Nueva España, contó con un corregidor y un cabildo municipal español, cuya
autoridad se extendía a la ciudad y a quince leguas alrededor de ella; fuera de
este área estaban los ejidos, expuestos siempre a las intrusiones de españoles
o indígenas y, al extenderse la capital, hubo conflictos con las comunidades
indígenas. La vida en la ciudad favoreció la mezcla de razas, a pesar de las
prohibiciones: al comienzo, los españoles debían vivir en la traza y los
indígenas en los barrios, pero a mediados del XVI las viviendas ya se
entremezclaron.
México Elevada población:
Capital de un virreinato (Nueva España) que
extendía sus dominios desde California y Texas hasta Panamá, México se fue,
poco a poco, convirtiendo en una de las principales ciudades del mundo. En 1600
tenía unos 15.000 h, de ellos 7.000 españoles. A mediados del s. XVIII tenía ya
90.000 y durante la segundad mitad de dicho siglo, merced a la interesante
labor del virrey conde de Revillagigedo, a quien muchos han llegado a
considerar como el verdadero fundador de la ciudad moderna, México empezó a ser
lo que es hoy. Durante el gobierno del citado virrey se construyeron numerosos
edificios, se pavimentaron las calles y se proporcionó a la ciudad
alcantarillado y alumbrado público. México llegó entonces a ser la primera
ciudad de América y una de las mayores y más bellas del mundo.
Edificios del s XVI y XVII:
De la antigua ciudad de Tenochtitlan no
quedan más que los restos del templo mayor, que pueden verse en las
proximidades de la plaza de Armas. Los antiguos pavimentos, escaleras y muros,
con cabezas serpentinas empotradas guardan mayor interés arqueológico que
artístico.
En la arquitectura civil, la mejor obra que
se ha conservado es el palacio de los Virreyes, que fue construido de 1696 a
1703, para sustituir el incendiado por el motín de 1692.
Arquitectura y cultura:
1518 - Se introduce el cultivo de la naranja
en Nueva España. 1524 - Llegan los primeros dominicos. 1536 - Se funda el
Colegio imperial de Santa Cruz para caciques. 1553 - Se inaugura la universidad
de México. 1554 - Se introduce el beneficio de patio en la minería.
Siglo XVII:
1695 - Las ruinas de Tikal son casualmente
descubiertas por el sacerdote español Fray Andrés de Avedaño y sus compañeros,
quienes se habían perdido en la selva del Petén. 1695 - Se inicia la
construcción de la basílica de Guadalupe.
Siglo XVIII:
1789 - Creación de un sistema restringido de
comercio libre con Nueva España. 1764 - Establecimiento del estanco del tabaco.
1761 - Los mayas de Yucatán, encabezados por Jacinto Canek, se levantan contra
el gobierno. 1772 - Comienza la construcción de la iglesia de la Enseñanza.
1779 - Se construye la capilla del Pocito, junto al santuario de Guadalupe.
1780 - F.J.Clavijero publica Historia antigua de México.
Hernán Cortés:
Tenía 19 años cuando, al desembarcar en La
Española, replicó orgullosamente al escribiente del gobernador, que se disponía
a asignarle una tierra: ¡He venido a buscar oro, no a labrar la tierra como un
campesino! A la edad de 24 años participó con Velázquez en la conquista de
Cuba, distinguiéndose en la empresa; luego se unió al partido del nuevo
gobernador, y fue encarcelado. Huyó, fue detenido, se fugó de nuevo, hasta que
finalmente consiguió reconciliarse con el gobernador. Durante algún tiempo se
dedicó a faenas agrícolas como propietario de las tierras que ganara, en las
que introdujo ganado vacuno europeo. Explotó minas de oro y acumuló la
importante suma de 2.000 ó 3.000 ducados castellanos.
Ruta de Cortés hasta Tenochtitlán Expedición
a Tierra Firme (1518):
Partió a fines de 1518 de Santiago de Cuba con
110 marineros, 553 soldados, 10 cañones pesados, 4 culebrinas ligeras, 16
caballos y algunos perros. Bajo su estandarte de terciopelo negro bordado de
oro, con la cruz encarnada y la inscripción latina Amigos, sigamos a la Cruz,
dirigió una arenga a sus hombres que recogió la tradición.
Antes de alcanzar el continente recorrió
varias islas y en una de ellas recogió a monje náufrago de la expedición de
Nicuesa. Su conocimiento de la lengua indígena le resultaría muy útil. En la
península de Yucatán sometieron a la población de Tabasco. Una de las indias
capturadas fue bautizada Marina y se convirtió en compañera, intérprete e
informante de Cortés. Poco después desembarcaron más al norte en territorio
azteca. Cuando llegaron a Cholula, próxima a la capital, fueron invitados a
hospedarse allí por las autoridades aztecas.
Encuentro Moctezuma y Cortés en Tenochtitlan
(1519):
En noviembre de 1519 entraron en Tenochtitlan
con banderas en alto y vestidos de gala. Moctezuma y su séquito salieron a su
encuentro con gran pompa. Era el 8 de noviembre de 1519, fecha notable en la
Historia, pues aquel día los europeos pisaron por vez primera una capital hasta
entonces ignorada del mundo occidental. Fueron alojados en un palacio cerca del
teocali. Los festejos y agasajos duraron varios días. Los aztecas quedaron
sorprendidos por la apariencia, los caballos y las armaduras y espadas de
hierro; Los españoles por la espléndida capital y los más de 300.000
habitantes. Calculando el riesgo de la desventaja numérica, planeó la captura
de Moctezuma, que entregó ricas piezas de oro y plata y permitió que uno de sus
templos se convirtiera en iglesia, pero se negó a adoptar el cristianismo.
Cortés mandó a trasladar el tesoro a una de
las grandes salas, para valorarlo. Los españoles tuvieron que construir ellos
mismos las balanzas y pesas, pues los aztecas, grandes matemáticos, no conocían
los sistemas de peso ni el valor total. Y así hallaron que era de unos 162.000
pesos oro, suma que, según cálculo hecho el siglo pasado, equivalía a unos
6.300.000 dólares. En el siglo XVI era esto una cantidad tan fabulosa que
podemos suponer con bastante fundamento que ningún soberano europeo tenía
atesorada tal suma en aquella época.
Escudo de Cortés La misión de apresamiento de
Narváez:
El gobernador Velázquez fue informado de que
Cortés se había rebelado contra su autoridad y envió en abril de 1520 una
expedición al mando de Pánfilo de Narváez para que lo llevara prisionero a
Cuba. Su desembarco en Veracruz fue anunciado por el capitán destacado en la
costa. Los 18 barcos traían 900 hombres (80 jinetes, 80 arcabuceros y 150
ballesteros), además de numerosos cañones. Cortés dejó una guarnición en
Tenochtitlan y nombró a Pedro de Alvarado jefe y guardián de Moctezuma y su
tesoro. Moctezuma custodiado, lo acompañó hasta el dique exterior atemorizado
por la amenaza de una dura venganza si se producía una sublevación. Con un
refuerzo de 146 indios marcharon 70 hombres de Cortés al encuentro de Narváez.
La masacre de la ceremonia:
Una delegación de sacerdotes había pedido
permiso a Alvarado para celebrar en el gran teocali, en una de cuyas torres se
hallaba la capilla española, la fiesta de la ofrenda de incienso a
Huitzilopochtli, que se llevaba a cabo cada año con canciones y bailes
religiosos. Alvarado lo permitió con dos condiciones: que no se hicieran
sacrificios humanos y que acudieran sin armas. El día de la fiesta se
presentaron unos 600 aztecas de la más alta nobleza, sin armas y adornados con
ricas vestiduras y joyas. A una señal los españoles atacaron a los aztecas y
los asesinaron a todos. Esa reacción incomprensible motivó una sublevación, la
proclamación como emperador del hermano de Moctezuma, Cuitláhuac; y el cerco al
palacio de Alvarado. Cortés decidió romper el cerco de forma pírrica. Destruía
300 casas, pero los aztecas le destruían todos los puentes para la retirada;
incendió el gran teocali y fue atacado con renovado furor.
Independencia
de México
La Independencia de México fue la
consecuencia de un proceso político y social resuelto por la vía de las armas,
que puso fin al dominio español en los territorios de Nueva España. La guerra
por la independencia mexicana se extendió desde el Grito de Dolores, el 16 de
septiembre de 1810, hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de
México, el 27 de septiembre de 1821.
El movimiento independentista mexicano tiene
como marco la Ilustración y las revoluciones liberales de la última parte del
siglo XVIII.
La ocupación francesa de la metrópoli en 1808
desencadenó en Nueva España una crisis política que desembocó en el movimiento
armado. En ese año, el rey Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en
favor de Napoleón Bonaparte, que dejó la corona de España a su hermano José
Bonaparte.
A pesar de la derrota de los criollos en la
Ciudad de México en 1808, en otras ciudades de Nueva España se reunieron
pequeños grupos de conjurados que pretendieron seguir los pasos del
ayuntamiento de México. Tal fue el caso de la conjura de Valladolid,
descubierta en 1809 y cuyos participantes fueron puestos en prisión. En 1810,
los conspiradores de Querétaro estuvieron a punto de correr la misma suerte
pero, al verse descubiertos, optaron por tomar las armas el 16 de septiembre en
compañía de los habitantes indígenas y campesinos del pueblo de Dolores
(Guanajuato), convocados por el cura Miguel Hidalgo y Costilla.
A partir de 1810, el movimiento
independentista pasó por varias etapas, pues los sucesivos líderes fueron
puestos en prisión o ejecutados por las fuerzas leales a España. Hacia 1820,
sólo quedaban algunos núcleos rebeldes, sobre todo en la sierra Madre del Sur y
en Veracruz.
La rehabilitación de la Constitución de Cádiz
en 1820 alentó el cambio de postura de las élites novohispanas, que hasta ahí
habían respaldado el dominio español. Agustín de Iturbide dirigió el brazo
militar de los conspiradores, y a principios de 1821 pudo encontrarse con
Vicente Guerrero. Ambos proclamaron el Plan de Iguala, que convocó a la unión
de todas las facciones insurgentes y contó con el apoyo de la aristocracia y el
clero de Nueva España. Finalmente, la independencia de México se consumó el 27
de septiembre de 1821.
Nueva España se convirtió en el Imperio
Mexicano, una efímera monarquía católica que dio paso a una república federal
en 1823, entre conflictos internos y la separación de América Central.
Después de algunos intentos de reconquista,
incluyendo la expedición de Isidro Barradas en 1829, España reconoció la
independencia de México en 1836, tras el fallecimiento del monarca Fernando
VII.
Situación económica y social del virreinato
de Nueva España.
La sociedad novohispana estaba dividida en
varios estratos, cuya posición estaba condicionada por cuestiones de orden económico,
cultural y político. Una de ellas era su papel respecto a la posesión de los
bienes económicos. Había un grupo muy pequeño de personas que controlaban la
mayor parte de la riqueza, mientras que la gran parte de la población era
pobre. Los pueblos indígenas debían pagar un tributo al gobierno y estaban
sujetos a un régimen de autoridad que, por ambiguo, provocaba numerosos
enfrentamientos entre españoles peninsulares, criollos y mestizos. La
combinación entre españoles, indígenas y africanos dio como resultado un número
de grupos cuya posición estaba determinada por la cantidad de sangre española
que poseían. El sistema aspiraba a mantener la supremacía de la sangre
española, y aunque nunca tuvo base legal, no siendo más que una nomenclatura
aceptada, reflejó la división y la exclusión existente en la Nueva España,
donde los grupos no españoles ocupaban un lugar marginal en el sistema social.
El pilar de la economía colonial de Nueva
España era la minería, particularmente la explotación de oro y plata. Durante
el siglo XVIII la producción minera vivió una de sus mejores épocas. Como
resultado, la producción de oro y plata se triplicó en el período de 1740 a
1803. La bonanza era tan grande, que la mina llamada La Valenciana, en el
estado de Guanajuato, llegó a ser considerada la operación minera de plata más
importante del mundo. El apogeo de la explotación minera favoreció el
desarrollo de otras actividades económicas, particularmente el comercio y la
agricultura.
La economía novohispana entró en crisis a
final del siglo XVIII, período que coincide con las reformas borbónicas
adoptadas por la Corona. En las últimas décadas del siglo XVIII, Nueva España
estaba en bancarrota a causa de la expoliación de sus finanzas por parte de la
metrópoli.
Patriotismo criollo en Nueva España y
expulsión de los jesuitas
La segunda mitad del siglo XVIII fue
escenario de un movimiento de reivindicación patriótica por parte de los
criollos en Nueva España. Este fenómeno es una respuesta al dominio peninsular
en la vida del virreinato, tanto en el campo económico, como en el político, el
social y el cultural. Los protagonistas de este movimiento eran miembros del
pequeño grupo de personas que tenía acceso a la educación. El nacionalismo
criollo de Nueva España ensalzó al virreinato frente a las afirmaciones de los
peninsulares por las que se pretendía justificar el dominio español en las
tierras americanas.
Varios de los representantes del nacionalismo
criollo novohispano eran miembros de la Compañía de Jesús. En el siglo XVIII
esta congregación desempeñaba una importante labor en la evangelización de los
indígenas del norte del virreinato. La importancia de la Compañía en la vida de
Nueva España radicaba en su gran actividad a favor de la cultura, tanto a
través de la educación como en la producción y difusión del conocimiento.
A la salida de los jesuitas, fueron sus
pupilos los que retomaron el impulso renovador de la Compañía. Entre ellos se
puede señalar al astrólogo Antonio de León y Gama, al físico José Mariano
Mociño, al filósofo Benito Díaz de Gamarra y al enciclopedista José Antonio
Alzate. El estilo de trabajo de la Compañía de Jesús puso en alerta a varios
gobiernos europeos, tanto por su apoyo al papado como por su actividad
intelectual y las alianzas que habían establecido.
Las consecuencias de la expulsión de la
Compañía de Jesús no se circunscribieron únicamente a cuestiones ideológicas.
En varios puntos de Nueva España hubo manifestaciones de rechazo a esta medida
tomada por la Corona.
Revoluciones burguesas: Francia y Estados
Unidos
Sin duda, dos movimientos marcaron la
historia del final del siglo XVIII. Uno fue la Revolución francesa, y el otro,
la independencia de Estados Unidos. Tanto una como la otra tenían su sustento
en las ideas de la Ilustración. A su triunfo, las revoluciones en Francia y
Estados Unidos proclamaron la igualdad de los hombres ante la ley y dieron
amplias libertades a los ciudadanos; una categoría que nacía precisamente con
el iluminismo francés.
Invasión francesa en España
Fernando VII, rey de España. Cuando los
franceses obligaron a la familia real española a ceder sus derechos al trono de
la península en favor de los Bonaparte, en varias ciudades de América se
establecieron Juntas provisionales que gobernaban en nombre del soberano español.
En Nueva España, la Junta de México fue suprimida por los españoles el 15 de
septiembre de 1808.
Crisis política de Nueva España en 1808-1810
Francisco Primo de Verdad fue uno de los
personajes del Ayuntamiento de México que solicitó en 1808 al virrey José de
Iturriaga la instalación de una Junta Provisional que gobernara en nombre de
Fernando VII. Iturrigaray simpatizaba con estas ideas. Finalmente, la Junta fue
reprimida por un golpe de Estado contra el virrey.
La situación en la metrópoli supuso una
situación inédita que puso a discusión en quién radicaba la soberanía de los
territorios bajo el dominio español. El estado de excepción originado por la
abdicación de Fernando VII y la ocupación francesa dividió en dos partidos a la
élite de Nueva España. El 19 de julio de 1808 los miembros del Ayuntamiento
propusieron al virrey Iturrigaray la creación de una Junta de Gobierno que
ejercería la soberanía en Nueva España. El virrey José de Iturrigaray convocó a
una junta para el 9 de agosto, a la que asistieron los representantes civiles,
militares y eclesiásticos, hasta sumar ochenta y dos participantes. El fin de
la junta fue debatir la situación. El Ayuntamiento de México recibió el apoyo
de los ayuntamientos de Xalapa y Veracruz, de hacendados de esas regiones, así
como de algunos gobernadores de las parcialidades de indios.
El Ayuntamiento de México apelaba a las Leyes
de Partida para justificar la existencia de una junta que ejerciera la
soberanía en ausencia del rey. Al apoyar el establecimiento de la junta no
pensaban en la representación popular, sino en la instalación de un gobierno
formado por autoridades reconocidas y representantes de los cabildos
municipales. El reconocimiento de la Junta soberana implicaba la renuncia a la
hegemonía económica y política de los españoles peninsulares durante tres
siglos.
El 13 de agosto de 1808 se realizó la jura a
Fernando VII en un acto público. Para atraerse la simpatía de los habitantes,
Iturrigaray envió cartas a las juntas de Sevilla, Valencia y Zaragoza para
informar sobre las resoluciones acordadas en México.
El 31 de agosto se celebró una nueva reunión.
Los miembros de la Audiencia aprovecharon para secundar a los comisionados de
la Junta de Sevilla que habían llegado a la capital novohispana. De esta manera
manifestaron su rechazo a la resolución del 9 de agosto y tacharon de inepto a
Iturrigaray. Respaldado por una carta de la Junta de Asturias, el virrey
convocó una nueva reunión para el 1° de septiembre, donde expuso que ninguna de
las juntas formadas en España reconocía la soberanía de las otras. Después de
una votación, la Junta de México volvió a desconocer a la de Sevilla.
El 9
de septiembre se celebró una última junta general que sólo sirvió para irritar
los ánimos y aumentar el antagonismo entre criollos y europeos.
Encabezados por Gabriel de Yermo, los
enemigos de Iturrigaray se sublevaron el 15 de septiembre de 1808. El virrey y
su familia fueron conducidos a Cádiz para enfrentar un proceso judicial.
Villaurrutia fue excluido en su calidad de oidor. Pedro de Garibay fue nombrado
virrey sustituto de Nueva España, cargo que ocupó hasta mayo de 1809 siguiendo
siempre la línea dictada por la Audiencia de México. La Real Audiencia de
México informó a la Junta de Sevilla acerca de los acontecimientos,
argumentando que el "pueblo enardecido" había sido el responsable del
derrocamiento del virrey. El nuevo gobierno virreinal envió cartas a la Suprema
Junta de Sevilla reconociendo su soberanía.
La
cuestión de la soberanía durante 1809
José Bonaparte fue designado monarca de
España por su hermano, y en julio de 1808 llamó a los virreinatos de América y
a las capitanías generales de Cuba y Guatemala a enviar seis representantes
para trabajar en el Estatuto de Bayona. Los americanos declinaron la
invitación. Luego de ser derrotados en Bailén los franceses se retiraron
temporalmente de Madrid. Su ausencia permitió que las múltiples juntas
soberanas en la península acordaran formar la Junta Suprema Central el 25 de
septiembre en Aranjuez. La Junta Suprema Central emitió un decreto el 22 de
enero de 1809 por el que reconoció a los dominios americanos como parte
integrante de la monarquía con derecho a representación en el órgano. Para ello
se pidió elegir un representante de cada virreinato y capitanía general. En
enero de 1809 apareció en varias ciudades importantes del virreinato una
proclama que pedía la instalación de un gobierno autónomo en Nueva España que
defendiera a Fernando VII y la religión. El autor del documento fue Julián de
Castillejos, participante de las tertulias literarias con el marqués de San
Juan de Rayas.
En Valladolid (actualmente Morelia) la
elección del representante de Michoacán profundizó las divisiones entre
criollos y peninsulares. A partir de septiembre de 1809 los criollos —con José
Mariano Michelena y José María García Obeso a la cabeza— comenzaron a
organizarse de manera clandestina para nombrar una junta soberana. El
levantamiento armado debía iniciar el 21 de diciembre de 1809,47 pero el
sacerdote de la catedral de Morelia, Francisco de la Concha, notificó los
planes a las autoridades. En consecuencia fueron aprehendidos casi cuarenta
sospechosos.
Cortes de Cádiz.
La Junta Suprema Central decidió disolverse
el 29 de enero de 1810 para formar el Consejo de Regencia de España e Indias
con cinco de sus miembros. El propósito de este nuevo órgano era convocar a las
Cortes de Cádiz. Sólo un americano formó parte de la Regencia, el tlaxcalteca
Miguel de Lardizábal y Uribe; el resto de los integrantes de la Junta fue relevado
de sus obligaciones, incluyendo los representantes americanos que ni siquiera
habían llegado de ultramar.
Entre sus revolucionarias propuestas estaban:
la organización de la enseñanza gratuita, sin ninguna distinción de clases
sociales y sin la exclusión de los indios; crear sociedades agrícolas de
producción; otorgar libertad de comercio; creación de ayuntamientos por
elección popular; y división del gobierno en tres poderes: Legislativo,
Ejecutivo y Judicial.
Inicio de la guerra (1810-1811)
Inicio de la Guerra de Independencia de
México.
La etapa de inicio de la Guerra de
Independencia de México corresponde al levantamiento popular encabezado por
Miguel Hidalgo y Costilla. Descubiertos por los españoles, los conspiradores de
Querétaro no tuvieron otra alternativa que ir a las armas en una fecha
anticipada a la que planeada originalmente. Los miembros de la conspiración se
hallaban sin una base de apoyo en ese momento, por lo que Hidalgo tuvo que
convocar al pueblo de Dolores a sublevarse en contra de las autoridades
españolas el 16 de septiembre de 1810. Los insurgentes avanzaron rápidamente
hacia las principales ciudades del Bajío y luego hacia la capital de Nueva
España, pero en las inmediaciones de la Ciudad de México retrocedieron por
orden de Hidalgo. Los siguientes encuentros entre los insurgentes y el ejército
español —llamado realista— fueron casi todos ganados por estos últimos. Los
desencuentros entre Hidalgo e Ignacio Allende, que estaban a la cabeza de la
insurgencia, aumentaron después de las derrotas.
Los sublevados tuvieron que huir hacia el
norte, donde esperaban encontrar el apoyo de las provincias de esa región que
también se habían lanzado a las armas. Los líderes de la insurgencia fueron
capturados en Acatitla de Bajan (Coahuila). Una vez arrestados fueron
conducidos a Chihuahua. En esta ciudad fueron fusilados Hidalgo, Jiménez,
Allende y Aldama, cuyas cabezas fueron enviadas a Guanajuato para que fueran
expuestas en las esquinas de la alhóndiga de Granaditas.
La conspiración de Querétaro y el Grito de
Dolores
Ignacio Allende y Mariano Abasolo estuvieron
entre los simpatizantes de los conjurados de Valladolid. Cuando ésta fue
descubierta, organizaron una nueva conspiración que tuvo su sede definitiva en
Querétaro. La conspiración fue denunciada el 9 de septiembre por José Mariano
Galván. Josefa Ortiz envió como mensajero Ignacio Pérez para avisar a los
conspiradores en San Miguel el Grande, después fue presa en compañía de su
marido y otros conspiradores.
El aviso de la Corregidora llegó a Juan
Aldama, y fue él quien lo llevó hasta Dolores el 16 de septiembre. Con ayuda de
presos que liberaron de la cárcel, los insurgentes capturaron al delegado
Rincón y se dirigieron al atrio de la iglesia. En ese lugar, Hidalgo convocó a
los asistentes a levantarse contra el mal gobierno, en un acto que es conocido
como Grito de Dolores y se considera el inicio de la guerra por la
independencia mexicana.
Campaña de Hidalgo
A partir de Dolores, el movimiento encabezado
por Hidalgo se movió por varios puntos del Bajío, una de las más prósperas
regiones de Nueva España. El número de tropas es desconocido. En Atotonilco
tomaron el estandarte de la Virgen de Guadalupe, que es considerado emblema del
movimiento. En las poblaciones del oriente de Guanajuato se unieron al
contingente mineros y peones de haciendas aledañas, mal armados y entrenados.
Cuando llegaron a Celaya el 21 de septiembre de 1810, los insurgentes podrían
haber sumado veinte mil hombres. Celaya fue saqueada por los insurgentes,
aunque Aldama y otros soldados de carrera intentaron inútilmente contener a la
masa. Tras este episodio, Hidalgo fue proclamado "Capitán General de
América" por encima de Allende, que tuvo el rango de teniente general.
Después de apoderarse de Salamanca, Irapuato y Silao; el ejército insurgente
llegó a Guanajuato el 28 de septiembre. Por su lado Hidalgo, antiguo amigo de
Riaño, solicitó la capitulación del intendente, pero éste se negó y fue uno de
los primeros en morir. Después que «el Pípila» incendió la puerta principal,
Hidalgo y los insurgentes tomaron la alhóndiga.
Hidalgo inició el avance por otras ciudades
del Bajío el 8 de octubre de 1810. A su paso se sumaron más personas y llegó a
tener reclutados hasta sesenta mil hombres. Los insurgentes se dirigieron a
Valladolid (Michoacán) y en Acámbaro apresaron a Diego García Conde, enviado a
defender la capital michoacana. Agustín de Iturbide contaba con sesenta hombres
para defender Valladolid pero, teniendo noticia del número de los insurgentes,
rechazó el ofrecimiento de Hidalgo para unirse a la tropa y abandonó la ciudad.
Los insurgentes avanzaron hacia el valle de
México. Para hacer frente a la rebelión, el destacamento de Torcuato Trujillo
realizó reconocimientos en el área de Ixtlahuaca, pero ante el avance del numeroso
ejército de Hidalgo, decidió reforzar a Mendívil en Lerma y el puente de
Atengo. Los rebeldes avanzaron por Santiago Tianguistenco. El 30 de octubre de
1810 los insurgentes derrotaron a los españoles en el monte de las Cruces,
gracias a la estrategia de Abasolo, Jiménez y Allende. Al terminar la batalla,
los insurgentes se apoderaron de armas y municiones del ejército realista,
cuyos remanentes —incluyendo a Iturbide— huyeron a la ciudad de México. Hidalgo
optó por volver a Valladolid, decisión que tensó más la relación con Allende y
provocó la deserción de la mitad de la tropa.
Allende asumió la jefatura de los insurgentes
después de la derrota en Puente de Calderón.
En el camino a Valladolid, los realistas
comandados por Félix María Calleja atacaron a los insurgentes en Aculco. La
derrota de éstos últimos debilitó al contingente por las deserciones, la toma
de prisioneros y la pérdida de armamento. Allende marchó con la mayoría a
Guanajuato y el resto siguió a Hidalgo hacia Valladolid. Teniendo en cuenta la
situación, los insurgentes se dividieron y el grueso de las tropas se volvió
—con Allende a la cabeza— rumbo a Guanajuato; mientras apenas un puñado regresó
con Hidalgo a Valladolid. Allí, el Generalísimo obtuvo el apoyo financiero de
la Iglesia y nuevas adhesiones.
Hidalgo se dirigió hacia Guadalajara y no a
Guanajuato, como había acordado con Allende. La relación entre ambos se enfrío
aún más, pues Allende pensaba que Hidalgo se estaba dejando llevar por la plebe
y había olvidado a Fernando VII. En Guanajuato, Allende fue derrotado por
Calleja y Flon. Algunos habitantes de la ciudad asesinaron a ciento treinta y
ocho españoles presos ante la inminente llegada de los realistas, que habían
amenazado con pena de muerte a quien hubiera apoyado a los insurgentes. Este
acto desencadenó una matanza ordenada por Calleja, que se complementó con el
ajusticiamiento de los sospechosos de sedición. Allende pudo escapar de la
masacre y se reunió en San Luis Potosí con Abasolo y Aldama. Más tarde todos
ellos se reunirían con Hidalgo.
Mientras tanto Hidalgo seguía en Guadalajara.
La intención de Hidalgo era conformar un órgano de gobierno. Con tal propósito
nombró a Ignacio López Rayón como ministro de Estado y a José María Chico como
ministro de Justicia. Como jefe de este órgano, Hidalgo dispuso la abolición de
la esclavitud en el territorio de Nueva España el 6 de diciembre de 1810.76
Hidalgo ordenó la ejecución de los sospechosos en el cerro de la Bateas con la
desaprobación airada de Allende y Aldama.
Ante la inminente llegada de las tropas
realistas de Calleja y de José de la Cruz, se celebró una junta de guerra.
Allende e Hidalgo propusieron estrategias distintas, pero la decisión final fue
de Hidalgo, quien dispuso que Ruperto Mier saliera a detener a las tropas de
José de la Cruz. Después de seis horas de combate, los insurgentes terminaron
huyendo del lugar y Guadalajara fue ganada por los realistas. Los insurgentes
se movilizaron a Aguascalientes.
Ignacio López Rayón fue nombrado jefe de la
insurgencia y volvió con una parte de la tropa a Michoacán, acompañado por José
María Liceaga. El 21 de marzo de 1811 fueron presos en Acatitla de Baján
(Coahuila) Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez junto con otros miembros más de
la insurgencia. Los presos fueron fusilados en Monclova, y Chihuahua. Las
cabezas de Hidalgo, Aldama, Allende y Jiménez fueron colgadas en las cuatro
esquinas de la alhóndiga de Granaditas, permaneciendo a la vista de los
habitantes hasta 1821.
Otros focos insurgentes
José Antonio Torres dirigió la revolución
independentista en Nueva Galicia. Tomó Guadalajara, donde se reunieron Hidalgo
y Allende en diciembre de 1810. Fue ahorcado y decapitado en 1812.
El movimiento independentista iniciado en
Dolores el 16 de septiembre de 1810 fue secundado en otras partes de Nueva
España. A principios de noviembre de 1810, José Antonio Torres logró imponerse
sobre la poca resistencia que ofrecieron las fuerzas virreinales en La Barca y
en la Batalla de Zacoalco. Los simpatizantes de la insurgencia habían tomado
varias ciudades importantes antes de terminar 1810. Rafael Iriarte controlaba
León, Aguascalientes y Zacatecas. Luis de Herrera y Juan Villerías ocupaban San
Luis Potosí. En Toluca y Zitácuaro estaba Benedicto López. José María Morelos
comenzaba su campaña en el sur de Michoacán y México; mientras Miguel Sánchez y
Julián Villagrán controlaban el valle del Mezquital al norte de la intendencia
de México.
Características del movimiento insurgente de
1810-1811
Entre 1785 y 1786, en Nueva España se había
producido una de las crisis agrícolas más grandes de su historia, provocando
una hambruna en la que murieron cerca de 300 000 personas. Entre 1808 y 1809
una grave sequía en El Bajío había reducido las cosechas, por consiguiente los
alimentos habían cuadruplicado sus precios. Por otra parte, las guerras en
Europa habían provocado escasez y desempleo. Fue así que los insurgentes
lograron conseguir adeptos rápidamente. Contaba además con los refuerzos que
pudieran proveerle Allende y Mariano Abasolo, oficiales del Regimiento de
Dragones de la Reina en San Miguel el Grande.
Segunda etapa: Organización (1811-1815)
La llamada etapa de organización de la guerra
independentista de México comprende los sucesos bélicos y políticos ocurridos
entre el momento en que Ignacio López Rayón fue nombrado jefe de las fuerzas
insurgentes en Saltillo el 16 de marzo de 1811 —poco antes de que Hidalgo,
Allende, Aldama, Jiménez y otros jefes insurgentes fueran presos y ejecutados
en el norte de México— y antes del fusilamiento de José María Morelos y Pavón
en Ecatepec el 22 de diciembre de 1815.
Composición social del movimiento
El movimiento insurgente fue respaldado por
las clases bajas, especialmente campesinos. Los hombres se juntaban en grandes
turbas armados con hondas, flechas, lanzas, palos y piedras. Se reunían
espontánea y transitoriamente con los jefes insurgentes para oponerse al
ejército virreinal y ocasionalmente surgía un líder entre ellos. Solamente los
esclavos de algunas haciendas siguieron fieles a sus amos. Aquellos que poseían
caballos, generalmente miembros de las castas, arengaban a los indígenas
labradores para unirse al movimiento un poco mejor armado.
Marcha de López Rayón hacia el sur
Ignacio López Rayón había sido uno de los
secretarios de Estado nombrados por Miguel Hidalgo cuando éste intentó
organizar un gobierno insurgente durante su breve estancia en Guadalajara entre
noviembre de 1810 y enero de 1811. Algunos documentos suscritos por Hidalgo en
ese sitio y en momentos anteriores de la revolución fueron redactados por el
propio López Rayón. El 5 de marzo de 1811, López Rayón recibió el cargo de jefe
supremo de la insurgencia y la instrucción de volver al sur mientras Hidalgo,
Allende y otros seguían su marcha rumbo a Texas.
Otros levantamientos y confrontaciones
Durante febrero de 1811, fue derrotado en
Sinaloa José María González Hermosillo por Alejo García Conde en la Batalla de
San Ignacio de Piaxtla. En los primeros días de mayo en la zona de Matehuala,
el insurgente Juan Villerías fue derrotado por Joaquín de Arredondo y Cayetano
Quintero, muriendo el 13 de mayo.
Las primeras campañas en el sur
En la región de Tierra Caliente, desde
finales de septiembre de 1810 existieron brotes de rebeliones. Los líderes más
notables fueron Ávila y Ruvalcaba, pero estos fueron vencidos por José Acha,
quien era administrador de las haciendas de Gabriel de Yermo. Ruvalcaba murió
en los encuentros, el virrey designó a José Antonio Andrade y poco después a
Nicolás Cosío para defender la zona contra nuevos levantamientos.
Conspiraciones en la Ciudad de México
En abril de 1811, la captura de los
iniciadores de la rebelión fue recibida con tristeza por sus simpatizantes. Un
conato de complot contra el virrey, dirigido por Miguel Lazarín y su esposa
Mariana Rodríguez del Toro, fue descubierto cuando el padre Gallardo violó el
secreto de confesión del conspirador José María Gallardo, siendo encarcelados
algunos de los participantes.
López Rayón y la Junta de Zitácuaro
En Zitácuaro, el 19 de agosto de 1811,
Ignacio López Rayón convocó a la formación de la Suprema Junta Nacional
Americana "para la conservación de los derechos de Fernando VII, defensa
de la santa religión e indemnización y libertad de la oprimida Patria", la
cual "organizaría los ejércitos, protegería la justa causa y libertaría a
la patria de la opresión y yugo que había sufrido por espacio de tres siglos".
El propio Ignacio López Rayón presidió la junta, José María Liceaga y José
Sixto Verduzco fueron nombrados vocales.
Sitio de Cuautla
Primeras campañas de José María Morelos y
Pavón (1810-1812).
Morelos continuó su avance desde Chilapa y
envió a Valerio Trujano hacia Silacayoapan. Además, el cura de Carácuaro
dividió su ejército en tres columnas. Durante el mes de enero de 1812, los
batallones realistas Asturias y Loberas así como el regimiento América,
comandado por el brigadier Juan José de Olazaba, desembarcaron en el puerto de
Veracruz para ponerse a las órdenes del virrey, quien había solicitado la ayuda
a España para luchar contra la insurrección.
Durante este tiempo, López Rayón y la Junta se
habían trasladado a Toluca. Albino García atacó Guanajuato en donde fue
rechazado, pero logró tomar la plaza de Irapuato, obligando al brigadier García
Conde a retroceder hasta Celaya, aunque éste después tomó la plaza de San
Miguel el Grande para dar paso libre al camino que dirigía a San Luis.
Plan de Paz y Guerra, Los Guadalupes
Después de la batalla de Tenancingo, Rosendo
Porlier, con ayuda del coronel realista Joaquín del Castillo y Bustamante,
obligó a Ignacio López Rayón a abandonar Toluca. La propuesta de paz explicaba
los principios naturales y legales en que se había fundado el movimiento
insurgente, reiteraba que la soberanía debería residir en la masa de la nación
y que tanto España como América eran parte integrantes de la monarquía sujetas
al mismo rey pero iguales entre sí, sin dependencia o subordinación respecto
una de la otra. En resumen, se proponía formar un congreso nacional
independiente de España que representase a Fernando VII. La propuesta de guerra
proponía que se observase el derecho de gentes para reducir la barbarie que se
había alcanzado, pues la lucha armada, al fin y al cabo, era entre hermanos y
conciudadanos, por lo tanto no debería ser más cruel que una guerra entre
naciones extranjeras.
Toma de Oaxaca (1812).
El 25 de noviembre, Morelos y su ejército
ocuparon la ciudad de Oaxaca. El gobierno insurgente de la ciudad de Oaxaca
duró de 1812 hasta 1814, cuando fue recuperada la población por el ejército
realista. Fue la primera y única vez en que Morelos pudo tomar el control de
una ciudad importante. Fue en esta plaza donde Morelos recibió los Elementos
constitucionales redactados por Ignacio López Rayón.
Los puntos más importantes fueron: La América
es libre e independiente de toda otra nación. Queda enteramente proscrita la
esclavitud.
Constitución de Cádiz: Constitución española
de 1812.
Monumento en honor a José Eduardo de
Cárdenas, en la ciudad de Cárdenas, Tabasco. Diputado por Tabasco ante las
Cortes de Cádiz, en donde el 24 de julio de 1811 presentó la "Exposición
de motivos de la guerra de independencia" en la que proponía: educación
gratuita sin distinción de clases sociales, sociedades agrícolas, libertad de
comercio, ayuntamientos elegidos por elección popular y la división del
gobierno en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Después de largos
y acalorados debates, en marzo de 1812 se proclamó en Cádiz la Constitución
política de la monarquía española.
Exposición del Consulado de México durante
las Cortes de Cádiz.162 163
Adicionalmente se pidió que los Consulados de
México, Veracruz y Guadalajara nombrasen, cada uno, dos diputados, de esta
forma la casi totalidad de población de peninsulares residentes en Nueva
España, estaría convenientemente representada. Ultrajados por los insultos, los
diputados americanos pretendieron abandonar las Cortes, pero el presidente lo impidió,
el debate quedo suspendido, consensuándose finalmente el artículo 1° de la
Constitución, el cual daba la posibilidad a las castas de ascendencia africana
aspirar a obtener la ciudadanía española.
El 30 de septiembre de 1812, la nueva Carta
Magna fue leída y jurada por los miembros de la Real Audiencia de México y por
el virrey Francisco Xavier Venegas en la Plaza Mayor de la Ciudad de México,
llamándose en lo sucesivo Plaza de la Constitución. Con el nuevo régimen
constitucional, los virreinatos fueron abolidos, en consecuencia Venegas se
convirtió en el jefe político superior. Además se permitió la libertad de
prensa. Mediante este derecho, Joaquín Fernández de Lizardi en el periódico El
Pensador Mexicano y Carlos María de Bustamante en El Jugetillo criticaron los
abusos de la administración virreinal. Dos meses más tarde, Venegas suspendió
el artículo constitucional que permitía la libertad de prensa.
Sitio de Acapulco (1813).
El 9 de febrero de 1813, Morelos salió de
Oaxaca rumbo al puerto de Acapulco, llegando a El Veladero el 29 de marzo. El
lugar era defendido por el realista Pedro Antonio Vélez, quien sucumbió a los
ataques, perdiendo la ciudad el 12 de abril.
Morelos y el Congreso de Chilpancingo: Congreso
de Chilpancingo o Congreso de Anáhuac.
Debido a las diferencias que se habían
suscitado entre Liceaga, Verduzco y Rayón, Morelos convocó en junio de 1813 un
congreso que se instaló en Chilpancingo durante el mes de septiembre. Para tal
objetivo se nombraron diputados a Ignacio López Rayón por Guadalajara, a José
Sixto Verduzco por Michoacán, a José María Liceaga por Guanajuato, a Andrés
Quintana Roo por Puebla, a Carlos María de Bustamante por México, a José María
Cos por Veracruz, a José María Murguía por Oaxaca, a José Manuel de Herrera por
Técpan, y como secretarios a Cornelio Ortiz de Zárate y Carlos Enríquez del
Castillo.179 El 14 de septiembre se dio inicio a la primera sesión del Congreso
de Chilpancingo —cuyo nombre oficial fue Congreso de Anáhuac—, donde Morelos
hizo leer a su secretario los Sentimientos de la Nación. Este documento
declaraba la independencia de la nación, la soberanía popular, la religión
católica como única, la supresión de obvenciones, la división de poderes, la
igualdad ante la ley, la abolición de las castas, la abolición de la
esclavitud, la eliminación de la tortura, e instituía la celebración del 12 de
diciembre para la Virgen de Guadalupe y el 16 de septiembre para conmemorar el
inicio de la guerra de independencia proclamado por Miguel Hidalgo.
“Que la América es libre e independiente de
España y de toda otra nación, gobierno o monarquía, y que así se sancione dando
al mundo las razones”.
Declaración de Independencia de América
Septentrional.
El 6 de noviembre de 1813, día de la
clausura, se leyó el Acta Solemne de la Declaración de Independencia de la
América Septentrional, la cual fue redactada por Carlos María de Bustamante y
Andrés Quintana Roo. En ella, ya no se aceptaba la soberanía de Fernando VII y
se postulaba de forma radical la separación de la autoridad española:
"queda rota para siempre jamás y disuelta la dependencia del trono
español".
Constitución de Apatzingán
En contraste, el 15 de junio de 1814 el
Congreso de Anáhuac terminó de redactar el Decreto Constitucional para la
Libertad de la América Mexicana, mejor conocido como la Constitución de
Apatzingán. Fue proclamada el 22 de octubre y estaba dividida en dos títulos:
principios o elementos constitucionales y forma de gobierno, la cual se
sustentó en tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Fueron tres
miembros en los que recayó el Poder Ejecutivo: José María Liceaga, José María
Cos y José María Morelos.
Captura y muerte de Morelos
El 5 de noviembre en una avanzada, Morelos,
Lobato y Bravo enfrentaron a las fuerzas realistas en la Batalla de Temalaca.
Los congresistas pudieron evadirse del lugar, pero durante la acción Morelos
fue aprehendido por el ex insurgente Matías Carrasco. Morelos fue llevado a la
Ciudad de México. El 27 de noviembre el tribunal de la Inquisición lo declaró
"hereje formal negativo, fautor de herejes, perseguidor y perturbador de
los santos sacramentos, cismático, lascivo, hipócrita, enemigo irreconciliable
del cristianismo, traidor a Dios, al Rey y al Papa". El obispo de Oaxaca,
Antonio Bergosa y Jordán, realizó la degradación canónica. Por órdenes del
virrey Calleja, el 22 de diciembre de 1815, Morelos fue fusilado en San
Cristóbal Ecatepec.
Junta de Jaujilla
La Junta Subalterna de Gobierno —formada por
el general Manuel Muñiz, el abogado Ayala, Dionisio Rojas, José Pagola y Felipe
Carvajal— se estableció en Taretan. En febrero de 1816, el general insurgente
Juan Pablo Anaya sorprendió a los miembros en la hacienda de Santa Efigenia,
reduciéndolos a prisión. Este hecho indignó a los jefes insurgentes que se
encontraban en la zona. El comandante José María Vargas arrestó a Anaya y a sus
seguidores, pero antes de ser pasados por armas lograron escapar. A pesar de
que Rayón nunca reconoció a esta junta, se renombraron a sus integrantes. La
Junta de Jaujilla —la cual se conoció con este nombre porque se instaló en el
fuerte de Jaujilla, en las ciénagas de Zacapu— quedó conformada con Ignacio
Ayala, Mariano Tercero, José Pagola, Mariano Sánchez Arriola, Pedro Villaseñor
y José de San Martín, como secretario del Despacho de Guerra fue nombrado
Francisco Lojero y como secretario de Hacienda, Antonio Vallejo.
Juan Ruiz de Apodaca es nombrado virrey de
Nueva España
En los primeros días de septiembre, el
teniente general Juan Ruiz de Apodaca desembarcó en Veracruz para sustituir a Félix
María Calleja como virrey de Nueva España. Su caravana fue atacada en Perote
por el insurgente Antonio Vázquez Aldana, pero gracias a la intervención
oportuna del coronel Márquez Donayo, Apodaca logró llegar a la Ciudad de México
el día 20 de septiembre. La política del nuevo virrey Apodaca fue más
indulgente, prohibió el fusilamiento de prisioneros insurgentes con el objeto
de lograr la pacificación por medios más humanitarios y promovió aún más los
indultos.
Expedición de Francisco Xavier Mina: Francisco
Xavier Mina.
Francisco Xavier Mina era un estudiante de
jurisprudencia en Zaragoza durante la Invasión francesa a España. Empuñó las
armas como voluntario de los ejércitos de la derecha y centro en su lugar de
nacimiento. Luchando contra los invasores fue hecho prisionero y trasladado a
Francia en 1810. Al regresar a su patria, en 1814, quedó consternado con la
determinación de Fernando VII de abolir la Constitución gaditana y de las
órdenes de aprehensión que se habían girado en contra de los políticos y
pensadores de ideología liberal. Se unió a su tío Francisco Espoz y Mina para
luchar a favor de la restauración de la Constitución, pero al fracasar tuvo que
exiliarse en Londres, huyendo por Francia.
El 27 de octubre, los hombres de Mina fueron
atacados por el regimiento del teniente coronel José María Nova en la hacienda
del Venadito. Durante el combate murió Pedro Moreno, Mina fue capturado y
puesto a disposición del coronel Orratia. Por órdenes de Pascual Liñán, el 11
de noviembre de 1817, Xavier Mina fue fusilado en el cerro del Bellaco a la
vista de los defensores del Fuerte de Los Remedios. Por esta victoria realista,
el virrey Apodaca recibió el título de Conde del Venadito.
Resistencia de Guerrero: Actividad militar de
Vicente Guerrero (1812-1817).
Vicente Guerrero se unió a las tropas de José
María Morelos en El Veladero desde 1811. Por ende estuvo supeditado a la Junta
de Zitácuaro y al Congreso de Chilpancingo, juró la Constitución de
Apatizingán, reconoció la autoridad de la Junta de Jaujilla y las que
posteriormente se formaron en la ranchería de Zárate y en la hacienda de las
Balsas, reconociendo de esta forma la legalidad y continuidad insurgente. En
1816, rechazó el indulto ofrecido por el virrey Apodaca y prefirió mantenerse
en pie de lucha.
Vicente Guerrero como general en jefe de las
tropas del sur
Constituida la nueva Junta del Balsas, la
cual se hizo llamar Superior Gobierno Republicano, se ratificó el nombramiento
de Vicente Guerrero como general en jefe del Ejército del Sur. Con esta
investidura, el caudillo se dedicó a reclutar nuevas fuerzas y reorganizar a
las existentes para construir un fuerte en el cerro de Santiago, al que se
llamó Fuerte de Barrabás. El 15 de septiembre de 1818, Armijo realizó una nueva
ofensiva pero fue derrotado en la Batalla de El Tamo. Con esta victoria y las
armas capturadas. Guerrero incrementó su fuerza, se desarrolló la Batalla de
Cerro de Barrabás y nuevamente la victoria fue para los insurgentes. Con un
mayor ejército, Guerrero emprendió la reconquista de Tierra Caliente,
fortificándose en Huetamo,
Campañas realistas durante 1819
En enero de 1819 el virrey Apodaca destituyó
del mando de la provincia de Veracruz al mariscal de campo José Dávila,
nombrando en su lugar a Pascual de Liñán. Durante el mismo mes, en la zona de
Jamapa, varios oficiales insurgentes se acogieron al indulto. Durante el mes de
junio fue capturado y fusilado el guerrillero Guadalupe González en el llano de
Montenegro; casi de inmediato el doctor Magos solicitó el indulto. Borja
resistió hasta el 28 de diciembre, fue vencido en San Miguel el Grande y se le
llevó a Querétaro, lugar en donde se le otorgó el indulto.
Cuarta etapa: Consumación (1820-1821)
Se estima que habían muerto más de un millón
de personas en Nueva España después de más de diez años de lucha. Los gastos de
guerra, por otro lado, tanto en España como en América, llevaron al reino a la
bancarrota.
En España, la revolución iniciada por Rafael
de Riego dio inicio al Trienio Liberal y de esta forma se restauró la vigencia de
la Constitución de Cádiz. Fueron impuestas medidas anticlericales para restar
poder a la Iglesia, entre ellas la expulsión de los jesuitas, la abolición de
diezmo y de la Inquisición. Cuando la élite de Nueva España vio afectados sus
intereses intentó rechazar la forma de gobierno liberal.
La Constitución española restaurada
En España, el 1 de enero de 1820, el general
español Rafael de Riego junto con otros liberales convencieron a los soldados
de la localidad Las Cabezas de San Juan para que se rebelaran y restauraran la
Constitución de Cádiz.
El rey nombró una Junta Provisional
Consultiva y los políticos y pensadores liberales fueron excarcelados. Se
programaron elecciones a la nuevas Cortes, las cuales iniciarían sus sesiones
en el mes de julio. Los primeros diputados de Nueva España fueron el propio
Miguel Ramos Arizpe, José Mariano Michelena, José María Couto, Manuel Cortázar,
Francisco Fagoaga, José María Montoya y Juan de Dios Cañedo. Cuando las Cortes
se reunieron, nuevamente se formuló la "cuestión americana", que
demandaba mayor representación, libre comercio y abolición de monopolios;
adicionalmente,
La conspiración de La Profesa
Las primeras noticias del triunfo de la
revolución liberal llegaron al puerto de Veracruz el 26 de abril de 1820. El
canónigo Matías de Monteagudo lideró una serie de reuniones secretas conocidas
con el nombre de Conspiración de La Profesa. A ellas asistieron el regente de
la Real Audiencia de México, Miguel Bataller, el fiscal de la Inquisición, José
Tirado, el obispo de Puebla Antonio Joaquín Pérez, Juan José Espinosa de los
Monteros, miembros del Consulado de México, y otros más que habían sido
partícipes del golpe de Estado de 1808.
En primera instancia los conspiradores
pretendieron evadir o aplazar la jura de la Constitución. Apodaca hizo lo
propio el 31 de mayo de 1820. A pesar de que se convocó a un Real Acuerdo, y la
Carta Magna fue jurada por los oidores, así como por las altas autoridades
religiosas, los conspiradores no se dieron por vencidos. Buscaron un jefe
militar para poder llevar a cabo su último plan, el cual consistía en proclamar
la independencia de Nueva España para establecer una monarquía dirigida por un
infante de España.
Para la Iglesia la situación se agravó ya que
se abolió la Inquisición, la Compañía de Jesús fue suprimida por segunda
ocasión y se anunció la desaparición de las órdenes monásticas, la venta de
bienes eclesiásticos, así como la reducción de diezmos.
Abrazo de Acatempan
El 16 de noviembre de 1820, Agustín de
Iturbide salió de la Ciudad de México para comenzar la campaña contra los
insurgentes del sur. El proyecto que tenía pensado consistía en derrotar
rápidamente a los insurgentes para después realizar la proclama del que se
llamaría Plan de Iguala. Para realizar con celeridad sus intenciones, solicitó
al virrey la ayuda del cuerpo de caballería de Frontera, incrementando su tropa.
El 22 de diciembre dio inicio la campaña contra las tropas de los insurgentes.
Iturbide pidió a Guerrero que le enviase a
Nicolás Catalán, o alguna otra persona de su confianza, para poder explicarle
los pormenores necesarios con la finalidad de sellar un pacto de paz. Guerrero
que ya había rechazado una oferta de indulto con anterioridad, tomó con cautela
la propuesta de Iturbide y le respondió en una carta fechada el 20 de enero,
que había percibido ciertas ideas de liberalismo. Explicó bajo su punto de
vista, cómo los americanos se habían levantado en armas durante la cautividad
de Fernando VII en contra de los peninsulares para no subyugarse al designio de
las Juntas españolas. Guerrero dejó en claro a Iturbide que si éste luchaba por
los intereses de la nación militaría bajo sus órdenes, pero puntualizó que no
aceptaba el indulto, el cual consideraba degradante, y que no pensaba abrazar
el partido del rey.
El 4 de febrero, desde Tepecuacuilco,
Iturbide escribió una segunda carta a Guerrero en la que le propuso reunirse
cerca de Chilpancingo para sellar un pacto de paz. Finalmente el 10 de febrero,
de acuerdo a Lorenzo de Zavala, se efectuó una reunión en Acatempan en donde
Guerrero e Iturbide, respaldados por sus tropas, se reunieron, conversaron y se
abrazaron para sellar la paz.
Plan de Iguala: Agustín de Iturbide.
Una vez que Iturbide logró establecer la paz
con los insurgentes, comenzó su campaña epistolar. Envió una carta a Juan José
Espinosa de los Monteros con el borrador del plan.
El 24 de febrero de 1821, Iturbide proclamó
el Plan de Iguala el cual se fundamentó en tres garantías: religión católica
como única aceptada, unión de todos los habitantes, e independencia de la Nueva
España. El documento constaba de veinticuatro artículos que sintetizaban las
aspiraciones autonomistas e independentistas de todos los sectores de la
sociedad novohispana. Se proponía la creación de una junta, la abolición de la
esclavitud y defensa de la religión católica, se establecía que todos los
habitantes sin distinción serían considerados ciudadanos, se proclamaba un
régimen constitucional,
El Plan de Iguala fue enviado al jefe
político superior Apodaca, al arzobispo Pedro de Fonte y a otros funcionarios
de la Nueva España. En una carta particular, Iturbide le pidió a Apodaca
presidir la Junta Gubernativa que se contemplaba en el plan. Pero la respuesta
del jefe político superior no fue la esperada, el día 3 de marzo, Apodaca
publicó un bando exhortando a todos los habitantes a no leer los planes
seductores de Iturbide, los cuales eran contrarios a la Constitución que se
había jurado.
Apodaca declaró a Iturbide fuera de la
protección de la ley, ofreció un indulto general a quienes hubiesen jurado el
Plan de Iguala, siempre y cuando reiterasen su juramento de fidelidad a la
Constitución y al rey.
Campaña del Ejército Trigarante
El 16 de marzo, Iturbide envió dos cartas con
copias del Plan de Iguala a España. La primera fue dirigida al rey Fernando VII
a quien invitó para gobernar al reino de la América septentrional o Imperio
Mexicano. La segunda fue dirigida a los diputados de las Cortes españolas a
quienes pidió aceptar de forma pacífica la independencia de la Nueva España,
advirtiéndoles que tenía un ejército disciplinado listo para defender esta
causa.
Objetos de la época de la independencia.
El 25 de abril, Antonio López de Santa Anna
proclamó la independencia en Alvarado, permitiendo al capitán realista Juan
Bautista Topete retirarse con algunos de sus hombres hacia Veracruz. El 15 de
mayo, Francisco Hevia comenzó el asalto a Córdoba. El 20 de abril, tras haber
estado escondido, Guadalupe Victoria se unió al movimiento trigarante
publicando una proclama; las guerrillas de la costa se volvieron a levantar en
armas, de tal suerte que el fuerte de La Antigua fue abandonado por los
realistas. El Puente del Rey fue tomado por los independentistas, y los
indígenas de Coxquihui tomaron las armas en la región Huasteca en contra el
ejército de Carlos María Llorente.
Deposición de Juan Ruiz de Apodaca
Las derrotas y capitulaciones que se
suscitaron durante los primeros cinco meses de la campaña del Ejército
Trigarante fueron una afrenta para los oficiales de los cuerpos expedicionarios
españoles, quienes achacaron estas desgracias a la impericia e ineptitud del
jefe político superior Juan Ruiz de Apodaca.
El avance de los trigarantes continuó, desde
finales de abril Nicolás Bravo realizó una campaña por Zacatlán, y Tulancingo,
en donde sorprendió al coronel Manuel de la Concha. El jefe realista huyó a la
capital y Bravo se apoderó del armamento que se encontraba almacenado en
Pachuca.
El 23 de julio, Iturbide entró en Cuernavaca,
en donde dirigió una proclama a los habitantes. El 2 de agosto, Iturbide entró
triunfalmente en Puebla. Se oyeron algunas voces que lo saludaban diciendo
"¡viva Agustín I!".
Las Provincias Internas de Oriente se
encontraban bajo el mando del brigadier Joaquín Arredondo. Cuando los rumores
de la proclamación del Plan de Iguala llegaron a mediados de marzo, una
agitación se produjo en los ánimos de la población. El brigadier envió al
capitán Nicolás del Moral a la plaza para arrestar al tesorero, pero este optó
por proclamar el Plan de Iguala el 1 de julio en Saltillo. Arredondo comprendió
que esta reacción sucedería de igual forma en Monterrey, por lo que se
anticipó, proclamando él mismo el plan en dicha ciudad.
Tratados de Córdoba
Desde que se reunieron las Cortes en Madrid
en 1820, los diputados del Nuevo Mundo intentaron captar la atención para
resolver la "cuestión americana", cuyas propuestas demandaban mayor
representación, abolición de monopolios y libre comercio.
O'Donojú desembarcó del navío Asia en San Juan
de Ulúa el 3 de agosto. Fue recibido por el brigadier José García Dávila, quien
después de la ceremonia protocolaria acostumbrada le informó que, a excepción
de la Ciudad de México, Veracruz, Durango, Chihuahua, Acapulco y la Fortaleza
de San Carlos de Perote toda la Nueva España había sido liberada del dominio
español.
El día 24 de agosto de 1821, O'Donojú e
Iturbide firmaron los Tratados de Córdoba, compuestos por diecisiete artículos
en cuyos puntos principales se reconocía la soberanía e independencia del
Imperio Mexicano, el cual sería monárquico constitucional moderado. Sería
llamado a gobernar Fernando VII o algún otro miembro de la casa real y, en caso
de que ninguno de ellos aceptase, las Cortes del Imperio designarían al
soberano. Mientras tanto, de acuerdo a lo estipulado en el Plan de Iguala, se
formaría una Junta Provisional Gubernativa.
Junta en Tacubaya
El 30 de agosto, Francisco Novella recibió en
la capital a los comisionados de O'Donojú, los cuales portaban una copia de los
Tratados de Córdoba. El mismo día se convocó una junta general de guerra. En
primera instancia se argumentó que O'Donojú no tenía facultades para firmar los
tratados, y que se le debía requerir para que explicara personalmente su
postura.
O'Donojú se entrevistó con los comisionados.
Ambas partes accedieron a reunirse el 13 de septiembre en Tacubaya, siempre y
cuando Iturbide estuviese presente. La reunión de los generales O'Donojú y
Novella se celebró a puerta cerrada. Al término de la misma, sólo se dio a
conocer que el armisticio se prorrogaba por tres días más. El 15 de septiembre,
Novella hizo público el reconocimiento de O'Donojú como nuevo jefe político
superior. Se giraron órdenes para liberar de prisión a los simpatizantes de la
independencia, se restableció la libertad de prensa y se permitió el libre
tránsito de acceso a la ciudad. El día 16 de septiembre de 1821 desde Tacubaya,
O´Donojú anunció la terminación de la guerra.
Entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad
de México, firma del acta de independencia el 27 de septiembre de 1821
El 27 de septiembre de 1821, la división de
Filisola salió de Chapultepec para reunirse con el grueso de las tropas del
Ejército Trigarante en Tacuba. A las diez de la mañana, el jefe máximo encabezó
el desfile de entrada a la capital. El alcalde decano José Ignacio Ormachea le
entregó las llaves de la ciudad.
El 28 de septiembre la Junta Provisional
Gubernativa realizó su primera sesión en el salón de acuerdos del recién
nombrado Palacio Imperial.374 Los treinta y ocho miembros se dirigieron a la
Catedral para jurar el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba. A las nueve de
la noche se llevó a cabo la firma del Acta de Independencia del Imperio
Mexicano. La Junta eligió cinco miembros para formar una Regencia, en la cual
recayó el Poder Ejecutivo: Agustín de Iturbide como presidente y como vocales
Manuel de la Bárcena, José Isidro Yáñez, Manuel Velázquez de León, y Juan de
O'Donojú, pero este último murió de pleuresía el 8 de octubre, por lo cual fue
sustituido por el obispo de Puebla Antonio Joaquín Pérez.
Reacciones de España
El 30 de junio de 1822, Fernando VII volvió a
intentar infructuosamente recuperar el poder absoluto con la ayuda de su Cuerpo
de Guardias Reales. En abril de 1823, el monarca logró su objetivo con la ayuda
de la Santa Alianza, permitiendo el paso al ejército francés para pisar
nuevamente el territorio español, y así conseguir restaurar el absolutismo.
Fueron varios los intentos de reconquista en
México por parte de los españoles, el último de los cuales tuvo lugar en 1829. El
26 de julio en Cabo Rojo, cerca de Tampico, el general Antonio López de Santa
Anna coordinó la defensa y finalmente el 11 de septiembre derrotó a los
españoles en la Batalla de Pueblo Viejo.
Fue hasta el 28 de diciembre de 1836, cuando
después de haber realizado negociaciones de paz y reconciliación, España
reconoció la independencia de México.
México surge a la vida independiente
En el seno del Congreso, sin existir
propiamente partidos políticos, se formaron básicamente dos grupos
mayoritarios: los republicanos y los iturbidistas. Iturbide decidió disolver el
Congreso el 31 de octubre, con lo cual el pacto de unión establecido en el Plan
de Iguala se rompió.380 Este despotismo fue increpado por Antonio López de Santa
Anna el 6 de diciembre mediante el Plan de Veracruz. A pesar de que Iturbide
envió a José Antonio de Echávarri a reprimir la sublevación, en febrero de 1823
se proclamó el Plan de Casa Mata, al cual se unieron los antiguos insurgentes
Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo y Vicente Guerrero. En solamente siete
semanas, las dieciséis diputaciones provinciales, ávidas de obtener mayor
autonomía, se adhirieron al nuevo plan. El 19 de marzo de 1823, el efímero
imperio terminó con la abdicación a la corona y el exilio de Iturbide.
El 31 de enero de 1824 se aprobó el Acta
Constitutiva de la Federación Mexicana y el 4 de octubre la Constitución
Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824. Ese mismo año, la República
mexicana se integró por diecinueve estados (Yucatán argumentaría más tarde su
incorporación como república federada), cinco territorios y un distrito
federal.

Porfiriato
Porfiriato
El porfiriato o porfirismo es el periodo
histórico durante el cual el ejercicio del poder en México estuvo bajo control
de Porfirio Díaz.
Al reelegirse el presidente Lerdo de Tejada,
Porfirio Díaz decidió rebelarse militarmente contra aquél. El triunfo del Plan
de Tuxtepec, lo llevó a la presidencia de México para gobernar desde 1876 hasta
1911.
En los 31 años de Porfiriato se construyeron
en México más de 19,000 kilómetros de vías férreas gracias a la inversión
extranjera; el país quedó comunicado por la red telegráfica; se realizaron
inversiones de capital extranjero en minería, agricultura, petróleo, entre
otros rubros y se impulsó la industria nacional.
Con la entrada de José IvesLimantour en
Hacienda en 1893 surgió un auge de las compañías enajenadoras de terrenos
comunes baldíos, se modificó la Constitución de 1857 para permitir las
reelecciones y se aprobó la ley que otorgaba la gran explotación minera a los
capitales de Estados Unidos y Gran Bretaña.
La crisis de 1907 y las luchas de sucesión en
el seno del gobierno favorecieron el inicio de la revolución mexicana, dirigida
por Madero. En este periodo se continuó el esfuerzo iniciado con Manuel
González por superar la educación en todos sus niveles.
Aunque Porfirio Díaz reiteraba que ya el país
se encontraba listo para la democracia, realmente nunca quiso dejar el poder y
en 1910, a la edad de 80 años, presentó su candidatura para una nueva
reelección, la cual fue rechazada por el público obrero. Ante estos hechos,
Francisco I. Madero convocó a la rebelión, la cual surgió el 20 de noviembre de
ese año, y terminó con la entrada triunfal a la ciudad, derrotando al dictador.
Habiendo tenido varios fracasos en el terreno militar y otros en el plano de
las negociaciones, Díaz prefirió renunciar a la presidencia y abandonó el país
en mayo de 1911.
Actividad marítima y portuaria
Se legisló mediante códigos de fechas 1884 y
1889, se reconoció que la marina se encontraba en un estado deplorable.
En 1897 fue inaugurada la Escuela Naval
Militar en la que se preparaban oficiales para la marina de guerra. También se
crearon las compañías Transatlántica Mexicana, la mexicana de Navegación y la
Naviera del Pacífico, que perduraron por varias décadas.
Al final del Porfiriato se intensificó el
tráfico marítimo en el Golfo de México, toda vez que llegaban periódicamente
buques de diez compañías navieras, entre europeas, estadounidenses y mexicanas.
Motivo de preocupación del gobierno, fue el
enlace de los puertos con el interior del país y para ese fin se construyeron
las vías férreas que comunicaron a Veracruz con la capital, Salina Cruz y
Coatzacoalcos; no se concluyó la de México a Acapulco y solamente una parte de
la México a Tampico.
Se reconstruyeron y sanearon los puertos
marítimos Los trabajos se realizaron de manera continua durante el gobierno del
general Díaz.
Obras de la Secretaría de Comunicaciones y
Obras Públicas
El 13 de mayo de 1891 se promulgó una Ley
expedida por el Congreso, virtud a la cual se establecía la distribución de los
quehaceres públicos del Poder Ejecutivo en siete Secretarías de Estado, entre
las que figuraba por primera vez la de Comunicaciones y Obras Públicas, lo que
viene a significar un cambio en la política de construcción de caminos,
considerándose que las carreteras y su desarrollo eran indispensables para
impulsar la economía del país.
A fin de organizar las instancias
administrativas dispersas que atendían los servicios de comunicación nacional,
quedaron incorporados a este nuevo Ministerio 12 sectores: Correos Internos,
Vías Marítimas de Comunicación o Vapores, Faros, Unión Postal Universal,
Telégrafos y Teléfonos, Ferrocarriles, Monumentos, Carreteras, Calzadas y Puentes,
Lagos y Canales, Consejería y Obras con el Palacio Nacional y Chapultepec, y
Desagüe del Valle de México.
Cultura y sociedad
Ignacio Manuel Altamirano fue un escritor y
literato, la literatura fue el campo cultural que más avances tuvo en el
Porfiriato. En 1849, Francisco Zarco fundó el Liceo Miguel Hidalgo, que formó a
poetas y escritores durante el resto del siglo XIX en México. Poco después
surgió en México el modernismo, que abandonó el orgullo nacionalista para
recibir la influencia francesa. Esta teoría fue fundada por el poeta
nicaragüense Rubén Darío y proponía una reacción contra lo establecido por las
costumbres literarias, y declaraba la libertad del artista sobre la base de
ciertas reglas, inclinándose así hacia el sentimentalismo
En 1887, Díaz inauguró la exhibición de
monolitos prehispánicos en el Museo Nacional, donde también fue mostrada al
público una réplica de la Piedra del Sol o Calendario Azteca. En 1908 el museo
fue dividido en dos secciones: Museo de Historia Natural y Museo de Arqueología.
Hacia principios de 1901, Justo Sierra creó los departamentos de etnografía y
arqueología. Tres años después, en 1904 durante la Exposición Universal de San
Luis —1904— se presentó la Escuela Mexicana de Arqueología, Historia y
Etnografía, que presentó ante el mundo las principales muestras de la cultura
prehispánica.
En 1891 fue promulgada la Ley Reglamentaria
de Educación, que estableció la educación como laica, gratuita y obligatoria.
Asimismo fueron instituidos los llamados Comités de Vigilancia. Para que los
padres y tutores cumplieran con la obligación constitucional de mandar a sus
hijos o pupilos a la escuela. Baranda fundó más de doscientas escuelas para
maestros, que una vez egresados se dirigieron a enseñar a las ciudades del
país. Sin embargo, en las zonas rurales la falta de desarrollo social provocó
un rezago educativo.
Durante las fiestas del Centenario de la
Independencia de México, Justo Sierra presentó ante el Congreso de la Unión,
una iniciativa para crear la Universidad Nacional de México, como dependencia
agregada al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. La ley fue
promulgada el 26 de mayo, y el primer rector universitario fue Joaquín Eguía
Lis, durante los años de 1910 a 1913. Las escuelas de Medicina, Ingeniería y
Jurisprudencia habían funcionado separadas durante más de cuarenta años, pero
con esta ley se reunían todas, junto con la Escuela Nacional Preparatoria, en
la Universidad Nacional de México. Pocos años después de culminar la
Independencia, fue suprimida la Real y Pontificia Universidad de México, ya que
había sido considerada un símbolo del Virreinato de Nueva España, como una
muestra de desprecio ante la cultura española. Años después se intentó
restaurar la institución, pero las guerras civiles y las confrontaciones
políticas lo impidieron.
Hubieron varios grupos sociales contra su
gobierno pero el que más destaca es el de los "magonistas" un pequeño
grupo de "bandidos" guiados supuestamente por los intereses
personales de los hermanos Flores Magón, sin embargo ellos se llamaban a sí
mismos "liberales" y después "anarquistas".
La política exterior
A la par de la búsqueda por la estabilidad
política mediante la reorganización y control del ejército y la pacificación
del país, el Presidente Díaz encaminó sus esfuerzos a obtener el reconocimiento
internacional. De las naciones europeas que había firmado la convención de
Londres – por la cual se originó la guerra de intervención- y con la que México
había roto relaciones diplomáticas-, Gran Bretaña fue la última en reconocer al
gobierno de Díaz (1884). España lo otorgó el mismo año en que el general
oaxaqueño asumió la presidencia, 1877, y Francia lo hizo en 1880.
Para el logro de sus objetivos en política
exterior, el Presidente Porfirio Díaz contó con la colaboración de expertos que
se habían forjado en las últimas décadas. Las dos figuras más importantes,
fueron sin duda, Matías Romero e Ignacio Mariscal.
En abril de 1878, Estados Unidos reconoció el
gobierno del presidente Díaz. Con la modificación de una serie de leyes México
abrió sus puertas a la inversión extranjera.
La respuesta del exterior no se hizo esperar:
un gran flujo de capital y tecnología surgió de las concesiones que el gobierno
mexicano otorgó a inversionistas extranjeros en forma de tasas de ganancias
garantizadas, exenciones de impuestos y reformas fiscales benéficas para los
inversionistas.
Las principales fuentes de capital extranjero
invertido en México durante el Porfiriato venían de Estados Unidos y Gran
Bretaña.
Con las grandes propiedades, la agricultura
se orientó a la exportación y creció espectacularmente, sobre todo en la
producción de henequén, café, cacao, hule y chicle.
El marcado favoritismo del gobierno de Díaz
hacia el capital británico no fue suficiente para detener la expansión
económica norteamericana en México.
El gobierno mexicano desarrollo varios
acuerdos para n ver una invasión de estados unidos de tal modo que se fomento
una estrecha relación con los demás países.
Se reconocía que Estados Unidos no era una
sola entidad monolítica, sino que estaba compuesto de diversos grupos con
distintos intereses.
A pesar de toda la relación con Estados
Unidos marchó como en ningún otro momento del siglo XIX: en un ambiente de
amistad, paz y apoyo. Con las fronteras abiertas a las inversiones extranjeras
y la estabilidad política garantizada por don Porfirio, el gobierno estadounidense
respiró tranquilo en Washington durante más de tres decenios.
Durante los gobiernos de Porfirio Díaz se
registraron dos hechos importantes para la administración pública. El primero,
al expedirse el 11 de febrero de 1883 el quinto Reglamento Interior del
Ministerio de Relaciones Exteriores, y el segundo, al decretarse la existencia
de siete secretarías para el despacho de los asuntos de orden administrativo
del gobierno federal, el 13 de mayo de 1891, estableciéndose la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
De esta manera, también se integró un
Reglamento para el cuerpo diplomático, el cual fue la Ley reglamentaria del
cuerpo diplomático mexicano de 1888. Es de destacar que don Porfirio Díaz
mantuvo una posición firme en asuntos de la política exterior, ya que también
desarrolló una postura de acercamiento industrial, comercial, cultural y
financiero hacia los países europeos.
Consecuencias Sociales
Si bien durante el Porfiriato se lograron
avances en la pacificación del país, el costo social de este progreso fue
enorme; la desigualdad aumento a niveles pocas veces vistos, se crearon zonas
de explotación sistemática de indígenas a los cuales casi se les trataba como
esclavos, como Valle Nacional y buena parte de Yucatán. Además una represión a
la prensa libre, que era silenciada ya sea por medio de sobornos o bien por
torturas y desapariciones.
El clero
El clero recobró gran parte del poder perdido
con las Leyes de Reforma y la Guerra de los Tres Años. Bajo el régimen de
Porfirio Díaz pudo seguir obteniendo diezmos con toda regularidad, afectando
así a los sectores desposeídos tanto en el campo como en las ciudades. En el
campo también afectaba a los pequeños propietarios, ya que el clero concentraba
altas cantidades de semillas, producto del diezmo de los indios y de los
pequeños propietarios, ya concentrada la producción la vendía a precios más
bajos. Logrando obtener jugosas ganancias dado que no le costaba nada esa
producción, así, los compradores preferían los precios del clero y no el de los
productores.

Revolución
mexicana
La Revolución Mexicana fue un conflicto
armado, iniciado el 20 de noviembre de 1910 con un levantamiento encabezado por
Francisco I. Madero contra el presidente Porfirio Díaz. Se caracterizó por
varios movimientos socialistas, liberales, anarquistas, populistas y agrarios.
Aunque en principio era una lucha contra el orden establecido, con el tiempo se
transformó en una guerra civil; suele ser considerada como el acontecimiento
político y social más importante del siglo XX en México.
Generalmente los historiadores dividen el
conflicto en cuatro etapas:
Primera etapa (1910-1911) también conocida
como revolución maderista en la que se derrocó a Porfirio Díaz.
Segunda etapa (1911-1913) Madero sube al
poder y ordena el desarme de las diversas facciones, el principal opositor a
madero fue Emiliano Zapata que consideraba al presidente como un traidor que no
estaba comprometido con la reforma agraria. El ejército federal llevo a cabo
brutales represalias contra la rebelión campesina. La rebelión de pascual
Orozco es aplastada y huye del país.
Tercera etapa (1913-1914) Una facción del
ejército se levanta en armas contra Madero en el proceso conocido como decena
trágica, Victoriano Huerta sube al poder. Se llevaron a cabo arrestos masivos
de diputados considerados enemigos del gobierno y el congreso es disuelto. Las
diversas facciones presentan de nuevo un frente unido para combatir la
dictadura militar.
Cuarta etapa (1914-1917) Tras la huida del
país de Victoriano Huerta inicia la guerra entre convencionistas y
constitucionalistas que culmina con la victoria de estos últimos.
Los antecedentes del conflicto se refieren a
la situación de México bajo el Porfiriato. Desde 1876 el general oaxaqueño
Porfirio Díaz encabezó el ejercicio del poder en el país de manera dictatorial.
La situación se prolongó por 30 años, durante los cuales México experimentó un
notable crecimiento económico y estabilidad política. Estos logros se
realizaron con altos costos económicos y sociales, que pagaron los estratos
menos favorecidos de la sociedad y la oposición política al régimen de Díaz.
Díaz lanzó una nueva candidatura a la
presidencia y Madero fue arrestado en San Luis Potosí por sedición. Durante su
estancia en la cárcel se llevaron a cabo las elecciones que dieron el triunfo a
Díaz.
Madero logró escapar de la prisión estatal y
huyó a los Estados Unidos. Desde San Antonio proclamó el Plan de San Luis, que
llamaba a tomar las armas contra el gobierno de Díaz el 20 de noviembre de
1910. El conflicto armado tuvo lugar en primera instancia al norte del país y
posteriormente se expandió a otras partes del territorio nacional. Una vez que
los sublevados ocuparon Ciudad Juárez (Chihuahua), Porfirio Díaz presentó su
renuncia y se exilió en Francia.
En 1911 se realizaron nuevas elecciones donde
resultó electo Madero. Desde el comienzo de su mandato tuvo diferencias con
otros líderes revolucionarios, que provocaron el levantamiento de Emiliano
Zapata y Pascual Orozco contra el gobierno maderista. En 1913 un movimiento
contrarrevolucionario, encabezado por Félix Díaz, Bernardo Reyes y Victoriano
Huerta, dio un golpe de Estado. El levantamiento militar, conocido como Decena
Trágica, terminó con el asesinato de Madero, su hermano Gustavo y el
vicepresidente Pino Suárez. Huerta asumió la presidencia, lo que ocasionó la
reacción de varios jefes revolucionarios como Venustiano Carranza y Francisco
Villa. Tras poco más de un año de lucha, y después de la ocupación
estadounidense de Veracruz, Huerta renunció a la presidencia y huyó del país.
A partir de ese suceso se profundizaron las
diferencias entre las facciones que habían luchado contra Huerta, lo que
desencadenó nuevos conflictos. Carranza, jefe de la Revolución de acuerdo con
el Plan de Guadalupe. En el reacomodo de las fuerzas fueron asesinados los
principales jefes revolucionarios: Zapata en 1919, Carranza en 1920, Villa en
1923, y Obregón en 1928.
Durante la Colonia muchos pueblos pudieron
conservar algunas propiedades comunales, llamadas de forma genérica «ejidos».
La Ley Lerdo de 1856 declaró baldías las propiedades corporativas,
particularmente las de la Iglesia y las comunidades indígenas. Entre 1889 y
1890 el gobierno de Díaz dispuso que las tierras comunales se hicieran
parcelables. Los nuevos propietarios, no acostumbrados a la propiedad privada,
fueron estafados por particulares o funcionarios. Como resultado mucha de la
población indígena se vio sin posesión de tierras y tuvo que emplearse en las
haciendas cercanas. Otra serie de leyes de deslinde de los años 1863, 1883 y
1894, en las que una parcela sin su respectivo título podía considerarse como
terreno baldío, propició que aquellos que tuvieran los recursos necesarios se
hicieran con grandes porciones de tierra. Para 1910 menos del 1% de las
familias en México poseían o controlaban cerca del 85% de las tierras
cultivables. Los pueblos, donde se albergaba el 51% de la población rural,
contaban con tan sólo pequeñas porciones de tierra y la mayor parte de ella dependía
de las haciendas vecinas. Además, las leyes y la situación nacional favorecían
a los hacendados, pues eran los únicos con acceso a créditos y a proyectos de
irrigación por ejemplo. Por su parte, los pequeños pueblos y agricultores
independientes se veían obligados a pagar altísimos impuestos. Esta situación
afectó grandemente a la economía agrícola, pues las haciendas tenían grandes
porciones sin cultivar y eran menos productivas que las propiedades menores.
A principios del siglo XX comenzó la
explotación petrolera en México, aunque las concesiones se dieron a compañías
extranjeras.
Sin embargo, en 1907 se desató una fuerte
crisis internacional en Estados Unidos y Europa, lo que llevó a la disminución
de las exportaciones, el encarecimiento de las importaciones y la suspensión de
créditos a industriales.
La consecuente disminución en la actividad
económica del país redujo drásticamente los ingresos del gobierno. Se intentó
solucionar este problema castigando salarialmente a la burocracia y aumentando
los impuestos y la base fiscal, lo que afectó a los miembros de la clase media,
tanto urbana como rural, así como a los miembros de la clase alta.
Huelga de Río Blanco y Huelga de Cananea.
Huelga de Cananea, 1 de julio de 1906.
Durante el gobierno de Díaz Morí existían
numerosos latifundios, y el 80% de la población mexicana dependía del salario
rural. Además, las tiendas de raya consistían en una práctica común en estos
lugares, en los que se otorgaban los salarios de los trabajadores en mercancía.
Mediante este sistema se lograba que los trabajadores alcanzaran tal cantidad
de crédito, que quedaban endeudados de por vida. Este sistema, junto con
prácticas que eran cotidianas como la contratación por engaño o la adjudicación
de una deuda inexistente, es conocido como «enganche», sistema que involucraba
elementos coercitivos, extraeconómicos y extralegales.
Las leyes de la nación raras veces se
aplicaban dentro de las haciendas, donde los trabajadores eran vistos como
esclavos u objetos de propiedad, existiendo prácticamente una especie de
feudalismo.
En las ciudades, a partir de 1906 comenzaron
a surgir numerosos movimientos obreros —son representativas en este rubro las
huelgas de Cananea y Río Blanco—, que habrían de ser reprimidos por el gobierno
mediante el uso de la fuerza militar.
Antecedentes políticos
En 1908 la situación política del país
comenzó a agitarse, al darse a conocer una entrevista en la que Díaz aseguraba:
He esperado con paciencia el día en que el
pueblo mexicano estuviera preparado para seleccionar y cambiar su gobierno en
cada elección sin el peligro de revoluciones armadas y sin estorbar el progreso
del país. Creo que ese día ha llegado.
A raíz de la entrevista de Creelman al
presidente Díaz, y de la aparición del libro de Madero, surgieron varios
partidos políticos, algunos a favor del actual gobierno y otros completamente
en contra.
Francisco I. Madero
Promovió el movimiento anti releccionista
contra el gobierno de Díaz, a este se sumaron Venustiano Carranza, Francisco
Vázquez Gómez, Luis Cabrera y José M. Maytorena.
«Conciudadanos:- No vaciléis pues un momento:
tomad las armas, arrojad del poder a los usurpadores, recobrad vuestros derechos
de hombre libres y recordad que nuestros antepasados nos legaron una herencia
de gloria que no podemos mancillar. Sed como ellos fueron: invencibles en la
guerra, magnánimos en la victoria».- SUFRAGIO EFECTIVO, NO REELECCIÓN.
Aquiles Serdán, político mexicano que había
huido hacia Estados Unidos después de las elecciones, recibió el encargo por
parte de Madero de organizar la revolución en Puebla, de donde era originario.
El 18 de noviembre un grupo de policías acudió a su domicilio, donde guardaban
las armas. Aquiles resistió junto a sus hermanos, siendo rodeados por 400
soldados y 100 policías. Al final fueron asesinados en el sótano de la
vivienda.
El día 19 Madero partió de Texas y el 20 cruzó el río Bravo para volver a
territorio mexicano, donde lo esperaban algunos ex-militares y algunos pocos
voluntarios civiles. Después de algunas escaramuzas de poca importancia, Madero
regresó a los Estados Unidos para reorganizar el movimiento, pero evitó
dirigirse hacia San Antonio, pues allí se había dictado una orden de
aprehensión en su contra. En su lugar, se trasladó a Nueva Orleans.
Revolución Maderista
Principales enfrentamientos durante la
revolución maderista.
El 14 de noviembre, Toribio Ortega,
acompañado de cerca de setenta hombres, se adelantó en la lucha armada,
uniéndose a la lucha maderista.
El 20 de noviembre, fecha señalada para
comenzar la Revolución Mexicana, tuvieron lugar 13 levantamientos: el primer
levantamiento fue en el municipio de Gomez palacio, Durango siendo esta la cuna
de la revolución, el domingo 20 de noviembre de 1910 un grupo de rebeldes
asaltaron el banco de la ciudad y liberaron a los presos de la cárcel municipal
invitándolos a formar parte de su causa, ocho en Chihuahua, una en San Luis
Potosí y tres en Veracruz, todos principalmente en zonas rurales. Dentro de
dichos movimientos destacaron los de Pascual Orozco y Francisco Villa en
Chihuahua; José María Maytorena y Eulalio y Luis Gutiérrez en Coahuila; Jesús
Agustín Castro en Gómez Palacio, Durango; Cesáreo Castro en Cuatro Ciénegas,
Coahuila; José de la Luz Blanco en Cuchillo Parado, Chihuahua; los hermanos
Figueroa en Guerrero; y Emiliano Zapata en Morelos.
Madero regresa al país
El 14 de febrero de 1911, Madero decidió
regresar a México acompañado de algunos seguidores, colaboradores y de su
hermano Gustavo, con el propósito de asumir el liderazgo del movimiento armado,
mejorar su organización y permitirles poder atacar poblaciones de mayor tamaño.
El 6 de marzo, Madero, al frente de unos 800 irregulares, decidió atacar Casas
Grandes, Chihuahua, pero fue derrotado por el 18° batallón de infantería al
mando del coronel Agustín A. Valdez. Durante el combate.
Ante la situación, Porfirio Díaz tomó varias
medidas desesperadas como suspender las garantías individuales. Además, ante la
noticia de que los Estados Unidos estaban reuniendo su ejército en la frontera,
intentó negociar un acuerdo de paz.64
Pláticas entre maderistas y el gobierno
El padre de Madero y su hermano Gustavo se
reunieron con José Ives Limantour, ministro de Hacienda y Crédito Público, en
Nueva York. Durante el encuentro le entregaron una propuesta de la Junta
Revolucionaria, en donde se pedía al gobierno la adopción de la no reelección,
la renuncia del vicepresidente Corral, la democratización del gobierno y que se
garantizara la libertad política.
Las negociaciones entre maderistas y el
gobierno continuaron, tratando de llegar a un arreglo en el que Díaz siguiera
en el poder. Representantes del porfirismo ofrecieron incluso la renuncia de
Corral, la facultad a los maderistas de nombrar cuatro ministros del gabinete y
catorce gobernadores. Aunque Madero estaba dispuesto a aceptar, sus
colaboradores se opusieron, por lo que al final se rompieron las negociaciones.
Toma de Ciudad Juárez
Las tropas revolucionarias finalmente tomaron
la plaza el día 10, obligando al general Navarro a capitular. Entonces, Madero,
de acuerdo al Plan de San Luis, fue nombrado presidente provisional y
constituyó su Consejo de Estado, en el que incluía entre otros a Venustiano
Carranza, su hermano Gustavo y José María Pino Suárez.
El 17 de mayo se firmó un armisticio de cinco
días aplicable a toda la República mexicana. Al término de éste, se firmó un tratado
de paz en dicha ciudad, lo que dio fin a la revolución maderista.
Tratados de Ciudad Juárez
El día 21 de ese mes se firmó en esa misma
ciudad un documento conocido como Tratados de Ciudad Juárez.
Renuncia de Díaz
El día 25 de mayo, Porfirio Díaz se presentó
en la Cámara de Diputados para entregar su renuncia ante el pleno.
Porfirio Díaz, el 25 de mayo de 1911.72
El 31 de mayo, Díaz abordó en el puerto de
Veracruz el barco de vapor con rumbo a Europa, donde permaneció en el exilio
hasta el 2 de julio de 1915, fecha en que falleció.
Francisco León de la Barra asumió la
presidencia interina tras la renuncia de Porfirio Díaz.
De la Barra formó un gabinete plural en el
que se incluyeron porfiristas, maderistas e independientes, lo cual ocasionó
una grave crisis política, acrecentada con la actitud que tomó Madero frente a
los grupos revolucionarios, lo cual causó severas brechas.
Intentando conciliar, Madero se reunió con
Zapata en Cuautla el 18 de agosto de 1911,77 donde se comprometió a resolver el
problema agrario a cambio de que las tropas zapatistas fueran licenciadas.
Otro conflicto se suscitó con los hermanos
Vázquez Gómez. Uno de ellos, Emilio Vázquez Gómez, fungía como ministro de
Gobernación y abogaba por no licenciar las tropas revolucionarias, por lo que
su relación con de la Barra no era cordial. El presidente le pidió a Madero que
solicitara su renuncia, la cual se hizo efectiva el 1 de agosto.
Además, el 31 de octubre de 1911 fue
proclamado el Plan de Tacubaya, firmado por Paulino Martínez, periodista de
oposición y quien posteriormente se convirtió en ideólogo del zapatismo. En
dicho documento se aseguraba que el «Jefe de la Revolución» había traicionado
sus propios principios asentados en el Plan de San Luis, y lo acusaba de
rodearse de miembros del antiguo régimen.
Elecciones presidenciales
En 1911francisco y madero es electo a la
presidencia de México y José maría pino Suarez a la vicepresidencia Elecciones
extraordinarias de México de 1911.
Presidencia de Madero (1911-1913)
Durante este periodo de transición, el 27 de
noviembre de 1911 se modificó la Constitución Mexicana en sus artículos 78 y
109, prohibiendo así las reelecciones del presidente y vicepresidente, aunque
éste último podía postularse en el período inmediato. Además, en diciembre de
1911 se formuló la ley electoral, misma que fue reformada en mayo de 1912. La
instauración de dicha ley tenía como finalidad ampliar la libertad electoral,
limitar la intervención estatal en las elecciones y expandir el universo de
electores, buscando una mayor igualdad electoral.
Movimiento zapatista
Emiliano Zapata proclamó el Plan de Ayala,
documento que desconocía el gobierno maderista.
Dos días después de la toma de posesión de
Madero, el presidente envió un representante a Morelos pidiendo que Zapata
licenciara sus tropas. Zapata puso como condiciones que el gobernador del Estado
Ambrosio Figueroa fuera removido del cargo, el retiro de las tropas federales,
indulto y salvoconducto para los integrantes de su ejército y el
establecimiento de una ley agraria que mejorara la calidad de vida en el campo.
Madero rechazó las condiciones y envió al ejército a Villa de Ayala, donde
establecieron un cerco y abrieron fuego con la intención de terminar con el
movimiento. Zapata y sus hombres lograron huir al estado de Puebla, y el 28 de
noviembre dieron a conocer el Plan de Ayala, documento redactado por Otilio
Montaño y firmado por elementos del Ejército Libertador del Sur.
Al
enterarse del Plan de Ayala, el presidente Madero redobló los esfuerzos por
terminar con el movimiento sin conseguirlo, lo que al mismo tiempo lo llevó a
una mayor enemistad con los hacendados.
Levantamiento de Pascual Orozco
En marzo de 1912 Orozco desconoció el
gobierno de Madero y llamó a levantarse en armas contra él por medio del Plan
de la Empacadora. Su movimiento logró convocar a las clases populares, media y
alta, además de que cobró fuerza después de derrotar a Villa. Victoriano Huerta
fue encomendado por el gobierno maderista para sofocar la rebelión. Después de
vencer al orozquismo se convirtió en héroe nacional, ganándose además la confianza
del presidente.
La Decena Trágica
El día 9 de febrero se inició el golpe de
Estado que se consumó en diez días, por lo que es conocido tal acontecimiento
como «Decena Trágica».Durante esa jornada se rebelaron los alumnos de la
Escuela de Aspirantes de Tlalpan y una tropa del cuartel de Tacubaya. Marcharon
en dos columnas: una hacia Tlatelolco y otra hacia Lecumberri, con la finalidad
de liberar tanto al general Bernardo Reyes como a Félix Díaz.
Después de ser liberado, Reyes se dirigió
hacia el Zócalo de la Ciudad de México, donde buscaba que la guarnición del
Palacio Nacional lo secundara. Sin embargo, el general Lauro Villar, jefe de la
plaza, ordenó el fuego, muriendo Reyes en el lugar. Félix Díaz, por su parte,
se dirigió a la plaza de La Ciudadela, lugar donde estableció su cuartel.
El general Victoriano Huerta
Poco antes de la reunión, Gustavo A. Madero
fue detenido en un restaurante de la Ciudad de México y trasladado a la
Ciudadela, donde fue torturado y posteriormente asesinado.
Madero y Pino Suárez permanecieron presos en
Palacio Nacional hasta la noche del 22 de febrero, siendo luego trasladados a
la Penitenciaria del Distrito Federal, pero casi al llegar a su destino fueron
asesinados.
Dictadura de Victoriano Huerta
Victoriano Huerta, al llegar al poder, se
volvió un dictador que anuló la democracia y la libertad por medio de la fuerza
militar. Huerta recibió el apoyo de los grandes hacendados, altos mandos
militares, del clero y de casi todos los gobernadores.
Intentó conseguir el apoyo de orozquistas y
zapatistas, concediendo amnistías generales y enviando representantes.
Revolución constitucionalista
El ascenso al poder de Huerta provocó que los
antiporfiristas se levantaran en armas, iniciando lo que se conoce como
«Revolución constitucionalista» en marzo de 1913 en el norte de México.
Plan de Guadalupe
Un día después del ascenso de Huerta al
poder, Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila, se dirigió al Congreso
local informando su desaprobación a la designación de Huerta como presidente
nacional y asegurando que se rehusaba a someterse a su gobierno. El día 26 de
marzo de 1913, reunidos en la Hacienda de Guadalupe, en Saltillo, Carranza y
otras personalidades, entre las que destacan Lucio Blanco y Jacinto B. Treviño,
proclamaron el Plan de Guadalupe, que desconocía a los tres poderes de la
federación y comunicaba que se tomarían las armas para restablecer el orden
constitucional. Se nombraba además a Carranza jefe del «Ejército
Constitucionalista» y se le daba la facultad de ocupar interinamente la
presidencia de México para convocar a elecciones.
Movimientos en el centro y sur del país
Dentro de los movimientos de la zona destacó
el de Zapata, que también luchó contra el gobierno federal al cual desconoció
el 4 de marzo, aunque lo hizo como un movimiento independiente al llamado
«constitucionalista». Además, los métodos drásticos y cruentos de represión
utilizados en su contra por el gobierno huertista hicieron que el número de
alzados aumentara considerablemente, pues los habitantes se vieron obligados a
intensificar la lucha defensiva.
Avance revolucionario y toma de Zacatecas
Para inicios de 1914 los revolucionarios
dominaban casi todo el norte del país (a excepción de Baja California). En
Durango, Pablo González y Jesús Carranza, (o Jesús Agustín Castro y Luis
Caballero en su ausencia), habían tomado el liderazgo del movimiento cuando
Carranza tuvo que salir hacia Sonora después de que fuerzas huertistas tomaron
el control del estado a mediados de 1913. Para entonces, los hermanos Cedillo
se habían convertido en la fuerza dominante de San Luis Potosí; en Tepic
operaba exitosamente Rafael Buelna; en Jalisco Félix Bañuelos y Julián Medina;
y en Michoacán José Rentería Luviano, Gertrudis Sánchez y Joaquín Amaro
Domínguez. En Veracruz, la lucha estaba encabezada por Antonio Galindo, Cándido
Aguilar, Hilario Salas y Miguel Alemán.
Durante marzo y abril de 1914 los ejércitos
del norte comenzaron a avanzar hacia la capital, Obregón por occidente, Villa
por el centro, y Pablo González por el este con la intención de derrocar a
Huerta, lo que motivó y facilitó el estallido de numerosos alzamientos en los
estados centrales del país.
Triunfo revolucionario
El 14 de julio de 1914 Huerta huyó de la
capital y al día siguiente, 15 de julio, presentó ante el Congreso su renuncia.
Se trasladó a La Habana, Cuba, y de ahí a Estados Unidos, donde fue detenido y
enviado a la prisión de El Paso, Texas, donde murió en 1916.
Francisco Carvajal, entonces ministro de
Relaciones Exteriores, quedó al frente del gobierno con la tarea de entregar la
capital a las fuerzas revolucionarias y negociar la rendición de las fuerzas
federales. Carvajal solicitó la mediación de los Estados Unidos, a lo que
Carranza se rehusó.
Defensa Revolucionaria.
Tras la renuncia de Huerta la capital fue
rápidamente ocupada por el Ejército Constitucionalista ese mismo 15 de julio.
Venustiano Carranza llegó a la ciudad acompañado de Álvaro Obregón el 20 de
agosto y tomó el mando político y militar.
Las fuerzas carrancistas salieron de la capital
al mismo tiempo que entraban los zapatistas. Días después llegaron las fuerzas
de Villa, reuniéndose ambos generales y firmando el Pacto de Xochimilco, el
cuál básicamente constituía una alianza contra Carranza. Presionado por Villa y
Zapata, Gutiérrez no pudo gobernar, y el 16 de enero salió de la capital e
intentó establecer su gobierno en San Luis Potosí, aunque al poco tiempo
renunció de forma definitiva. Roque González Garza fue nombrado presidente
provisional, gobernando del 17 de enero
al 9 de junio de 1915.
Triunfo del constitucionalismo
Batalla de Celaya.
Desde inicios de 1915 era claro que la lucha
por el poder continuaría, ahora entre carrancistas, villistas y zapatistas. Los
últimos dos grupos contaban para entonces con la ventaja de tener un ejército
más numeroso y habían ocupado la capital, aunque conforme avanzó ese año la
balanza se fue inclinando hacia el bando carrancista gracias a las victorias de
Álvaro Obregón frente al ejército de Francisco Villa y a que, a pesar del pacto
realizado en Xochimilco, nunca hubo una verdadera colaboración entre Villa y
Zapata debido a que éste último tenía por objetivo mantener aislada su región,
por lo que se mantenía a la defensiva.
El 6 de abril de ese año las fuerzas de Villa
intentaron tomar Celaya, la cual estaba bajo el control de Obregón, quien pudo
defender la plaza, causando alrededor de 2.000 bajas en el bando contrario.
Participación de la Casa del Obrero Mundial
El 17 de febrero de 1915 se firmó en la
Ciudad de México una alianza entre la Casa del Obrero Mundial y la facción
carrancista, misma que solicitaba de la primera «aportar voluntarios a las
filas constitucionalistas», y a Carranza se le pedía «convertir en leyes las
demandas de los obreros organizados».
Esto dio origen a los llamados Batallones
rojos, grupos militares de trabajadores del Distrito Federal que tendrían por
tarea «combatir a los campesinos-militares de la División del Norte y del
Ejército Libertador del Sur durante la Revolución mexicana».
Batalla de Columbus.
Poco antes del amanecer del 10 de mayo de
1916, Villa atacó con 400 hombres el poblado de Columbus, Nuevo México, al
grito de «¡Viva México!» y «¡Viva Villa!» y los cuarteles del 13° regimiento de
caballería. Durante el enfrentamiento fallecieron 7 soldados estadounidenses y
7 civiles, mientras el bando estadounidense aseguró haber dado muerte a entre
75 y 100 soldados villistas en suelo mexicano.
Batalla de El Carrizal.
El ataque a Columbus ocasionó que el Congreso
de los Estados Unidos diera autorización para castigar a los responsables del
ataque, por lo que tropas estadounidenses se internaron en el país. De esta
forma, un total 5.000 soldados al mando del general John J. Pershing
encabezaron una expedición punitiva, de once meses de duración.
Durante la expedición los estadounidenses
tuvieron altercados con la población civil, como el del 12 de abril en Parral,
Chihuahua, e incluso con el ejército carrancista, en junio de 1916 en El
Carrizal.
Congreso Constituyente
En diciembre de 1916, Carranza, virtual
triunfador del conflicto, convocó a un Congreso constituyente formado
exclusivamente por seguidores carrancistas y reunidos en la ciudad de
Querétaro.156 Dicho congreso sesionó hasta el 31 de enero de 1917, tiempo durante el cual Carranza y sus íntimos
—de tendencias moderadas— mantuvieron debates con grupos del mismo
constitucionalismo de ideas más progresistas —entre los que destacan Pastor
Rouaix y Francisco J. Múgica, entre otros— Entre las diferentes corrientes
finalmente se llegó al acuerdo de promulgar la Constitución de 1917 el 5 de
febrero, permaneciendo desde entonces vigente en el país
Dentro de los artículos promulgados en la
«Carta Magna» sobresalen:
Artículo 3°.- La educación que imparta el
Estado debe ser laica, gratuita y obligatoria.
Artículo 27°.- El suelo y subsuelo pertenecen
a la Nación, no pudiendo ninguna corporación religiosa ser propietaria.
Artículo 123°.- Regula las relaciones
obrero-patronales en el país, concediéndole autoridad al Estado el derecho de
intervenir en conflictos de este tipo.
Artículo 130°.- Regula la relación
Iglesia-Estado, haciendo la separación y estipulando que los miembros
religiosos no pueden poseer bien alguno o participar en la política interna.
Un día después, el 6 de febrero, Carranza
expidió la convocatoria para realizar elecciones en los tres órdenes de
gobierno, las cuales se llevaron a cabo en el mes de marzo. Carranza resultó
electo presidente con el 98% de la votación para el período 1917-1920 y tomó posesión
el 1 de mayo de ese mismo año.
Actividad revolucionaria y
contrarrevolucionaria de 1916 a 1928
A grandes rasgos se pueden dividir en 3
grupos los movimientos anti carrancistas: los revolucionarios
anticonstitucionalistas, en donde destacan los villistas, los zapatistas, los
cedillistas en San Luis Potosí, arenistas, ubicados en el estado de Tlaxcala, y
los calimayoristas en Chiapas; los contrarrevolucionarios, entre los que se
encuentran los pelaecistas, quienes se ubicaron en la costa superior del Golfo
de México, los felicistas, quienes apoyaron a Félix Díaz durante su incursión
al país por Tamaulipas y lo siguieron posteriormente por Oaxaca, Chiapas y
Guatemala y de regreso nuevamente por Veracruz, en una campaña que duraría
hasta mediados de 1920, los soberanistas, que operaban en Oaxaca y cuyos
principales líderes eran José Inés Dávila y Guillermo Meixueiro, mapachistas y
pinedistas, conocidos comúnmente como «finqueros» y que operaban en el estado
de Chiapas, y los aguilaristas, que se encontraban en Oaxaca.
Asesinato
de Zapata
Exhibición del cadáver de Zapata en Cuautla,
Morelos.
Para acabar con el movimiento de Zapata,
Carranza comisionó al general Pablo González Garza para que realizara una
campaña de exterminio de la población. Las precarias situaciones de los
habitantes, atenuadas por hambrunas y epidemias, también diezmaron a la
población pero el movimiento zapatista persistió, por lo que González urdió un
plan. Jesús María Guajardo, un coronel auxiliar de González, estando borracho o
fingiendo estarlo, arremetió contra Carranza y González, cerciorándose de que
un prisionero zapatista lo escuchara y más tarde le permitió huir. Cuando
Zapata se enteró de lo dicho por Guajardo, lo invitó a integrarse a sus filas.
Luego de una serie de negociaciones y de que Guajardo mandara a asesinar a
varios ex zapatistas que se habían integrado a los carrancistas como muestra de
sus supuestas intenciones, se concertó una reunión para sellar la supuesta
alianza en la hacienda de Chinameca el 10 de abril de 1919. Cuando Zapata cruzó
el portón, un clarín tocó el saludo y los diez soldados de la guardia de honor,
que presentaban armas, le dispararon simultáneamente. Guajardo fue ascendido a
general y recibió de Carranza 50.000 pesos por «notables servicios en el ejercicio
de sus funciones militares».
Plan de Agua Prieta y asesinato de Carranza
Al momento de estar cerca la sucesión
presidencial, Carranza favoreció a Ignacio Bonillas como su sucesor e intentó
acusar a Obregón de conspiración, lo que ocasionó malestar en Plutarco Elías
Calles, Obregón y Adolfo de la Huerta, quienes proclamaron el Plan de Agua
Prieta, documento por medio del cual desconocían el gobierno constitucionalista
y proclamaba la soberanía del estado de Sonora.
Presidencia interina de Adolfo de la Huerta
Tras la muerte de Carranza, Adolfo de la
Huerta fue nombrado por el Congreso de la Unión presidente provisional el 1 de junio de 1920.
Asesinato de Villa
El 20 de julio de 1923 Francisco Villa,
acompañado del coronel Miguel Trillo, Rafael Medrano y Claro Hurtado, además de
su asistente, Daniel Tamayo, fue emboscado por Jesús Salas Barraza a la entrada
de Parral, muriendo el caudillo a las 8:15 de la mañana en el lugar. Ramón
Contreras, miembro también de su guardia personal, fue el único que sobrevivió.
Presidencias de Álvaro Obregón y Plutarco
Elías Calles
Obregón fue presidente entre 1920 y 1924. De
la Huerta quiso ser elegido presidente nuevamente, pero al ver que Obregón
favorecía a Plutarco Elías Calles desconoció al gobierno, lo que desencadenó la
denominada rebelión delahuertista que
fue apoyada por las dos terceras partes del ejército nacional. El movimiento
fracasó y el 11 de marzo de 1924 De la Huerta abandonó el país.
Plutarco Elías Calles fue nombrado presidente
para el período de 1924 a 1928, tomando posesión el 1 de diciembre. Durante los
dos últimos años de su gobierno la situación interna del país se volvió crítica
debido a la posición de Calles respecto a la iglesia católica, lo que provocó
el surgimiento de un movimiento armado conocido como «guerra cristera».
Centenario de la Revolución
El 16 de junio del año 2006, mediante decreto
del Congreso de la Unión, el año 2010 fue declarado como el «año del
Bicentenario del inicio del movimiento de Independencia Nacional y del Centenario
del inicio de la Revolución Mexicana», y
el 29 de octubre de 2007, por acuerdo de la LX Legislatura del Senado de la
República, se creó la Comisión especial encargada de los festejos del
bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución mexicana, la
cual tiene la finalidad de realizar la difusión de los procesos históricos de
la Independencia y de la Revolución y la organización de eventos conmemorativos
hasta el término de los festejos.
Durante la Revolución mexicana la forma
musical conocida como «corrido» tuvo un gran auge Este tipo de composiciones
musicales tienen su origen en el antiguo romance español, siendo canciones que
narran acontecimientos reales, dotados con visiones épicas o heroicas con
respecto a los protagonistas o los acontecimientos. Es por ello que suelen ser
comparados con la función de los juglares de la Edad Media.
El corrido constituyó entonces un medio de
comunicación popular, por medio de los cuales se contaba la vida y obra de
héroes como Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa o Felipe
Ángeles.
Oficialmente las adelitas no tenían deberes
militares, sino más bien domésticos: conseguir alimentos, cocinar y cargar
bultos y armas, entre otras cosas, aunque hubieron algunas que combatieron,
incluso algunas alcanzaron los grados de coronel, teniente o capitán. Entre
ellas destacan Margarita Neri en Guerrero, Rosa Bobadilla en Morelos o Juana
Ramona viuda de Flores en Sinaloa, y María de Jesús de la Rosa "la
Coronela", en Tamaulipas.
Personajes principales de la historia de
México
Porfirio Díaz
1 de diciembre de 1884 –25 de mayo de 1911
Presidente de México en 3 ocasiones, del 29
de noviembre de 1876 al 6 de diciembre de 1876, del18 de febrero de 1877 al 30
de noviembre de 1880 y del 1 de diciembre de 1884 al 25 de mayo de1911, fecha
de su dimisión y exilio.
Francisco I. Madero
6 de noviembre de 1911 -18 de febrero de 1913
Presidente de México al triunfo de la
revolución de 1910. Lanzó el manifiesto conocido como Plan de San Luis, en el
que llamaba a tomar las armas contra el gobierno de Díaz. Fue asesinado junto
con el vicepresidente José María Pino Suárez a causa del golpe de estado
organizado por Victoriano Huerta.
Victoriano Huerta
18 de febrero de 1913 -14 de julio de 1914
Asumió la presidencia de México, después de
la renuncia de Lascurain. Junto a Félix Díaz y en alianza con Henry Lane Wilson
embajador de Estados Unidos en México, habían suscrito el Pacto de la Embajada,
con el cuál se supondría el regreso de Díaz a la presidencia, pero este le convenció
bajo el alegato de mantener así la calma con los maderistas.
Francisco Villa
Lealtad al Antirreeleccionismo de1911 a 1912 y
a la División del Norte de 1913 a 1920
Conocido durante la revolución como «El
Centauro del Norte», fue uno de los jefes de la revolución, cuya actuación
militar fue decisiva para la derrota de Victoriano Huerta. Fue gobernador
provisional de Chihuahua en 1913 y 1914.
Emiliano Zapata
Leal al Ejército Libertador del Sur de 1911 a
1919(con su muerte)
Fue conocido como el «Caudillo del Sur», uno
de los líderes militares más importantes durante la revolución, comandó al
Ejército Libertador del Sur. Al estar descontento con el gobierno del
presidente Carranza, se alió a Jesús Guajardo quien habría de traicionarle en
la reunión del 10 de abril de 1919 en la Hacienda de Chinameca, en el estado de
Morelos, donde murió emboscado.
Venustiano Carranza
1 de mayo de 1917 –21 de mayo de 1920
Presidente de México quien luchó contra el
régimen de Victoriano Huerta. Durante su mandato se promulgó la Constitución de
1917. Murió asesinado en Tlaxcalantongo, Puebla, por las tropas del Gral.
Rodolfo Herrero, en el curso de la rebelión obregonista.
Felipe Ángeles
Leal al Ejército Mexicano de 1883 a 1913, al
Ejército Constitucionalista de 1913 a 1914 y a la División del Norte de 1913a
1915 y de 1918 a 1919
Comenzó como aliado de Francisco I. Madero
quien lo nombró director del Colegio Militar en 1912; al ser capturado por
Huerta y condenado a muerte, se alió a las fuerzas de Venustiano Carranza,
siendo nombrado Secretario de Guerra y ratificado después sólo como
Subsecretario debido a protestas de Generales rebeldes. En 1914 se incorporó a
las fuerzas de Francisco Villa, como comandante de la Artillería de la División
del Norte.
Pánfilo Natera
Leal al Ejército Constitucionalista de1911 a
1919
Se unió al movimiento maderista con el fin de
lograr el reparto de tierras y derrocar a Porfirio Díaz, bajo el mandato de
Luis Moya. Participó en la toma de Nieves, en los combates de San Juan de
Guadalupe, Tlaltenango, Jalpa, Zacatecas, Morelos, Fresnillo y Sombrerete.
Asimismo, estuvo presente en la toma de Torreón, con Francisco Villa, lo que le
valió ser nombrado comandante militar y gobernador provisional de Zacatecas, y
ante la escisión revolucionaria se alió, por corto tiempo, a las fuerzas
convencionistas. Presidió la convención en la Ciudad de México; a su traslado a
Aguascalientes quedó a cargo del orden de dicha ciudad. El 2 de agosto de 1915
renunció como gobernador y desconoció a Francisco Villa.
Salvador Alvarado
Leal al Ejército Constitucionalista de1913 a
1920
Llevó el movimiento revolucionario al sureste
de México, gobernando Yucatán en nombre del Ejército Constitucionalista de 1915
a 1918 y alimentó las arcas del propio ejército y del movimiento carrancista
con los recursos provenientes de la Industria henequenal, entonces en auge en
la península de Yucatán. Se rebeló en contra de Álvaro Obregón tras el
asesinato de Venustiano Carranza. Murió emboscado en el estado de Tabasco en
1924.
Pablo González Garza
Leal al Ejército Constitucionalista de1913 a
1920
Autor intelectual del asesinato de Emiliano
Zapata llevado a cabo por el entonces Coronel Jesús Guajardo. Además, participó
en la insurrección maderista en 1911. En 1913 organizó las fuerzas y lucho en
el estado de Coahuila contra Pascual Orozco y Victoriano Huerta. Venustiano
Carranza lo designó jefe del Ejército del Noreste.
Pascual Orozco
Leal al Ejército Mexicano de 1913 a 1915
Fue un revolucionario mexicano que apoyaba el
Plan de San Luis de Francisco I. Madero. Tras el triunfo de la revolución al
lado de Emiliano Zapata se alzó contra este último y reconoció el gobierno
golpista de Victoriano Huerta.
Plutarco Elías Calles
1 de diciembre de 1924 –30 de noviembre de
1928
Presidente de México conocido como el «Jefe
Máximo de la Revolución», sucedió en la presidencia a Obregón y durante su
mandato se creó el Banco de México, fundó los bancos Ejidal y Agrícola, y
restauró la Escuela de Agronomía de Chapingo. Con él se inicia la llamada
Guerra Cristera, jugó un papel clave en el manejo de la política en México y a
dicha época se le conoció como Maximato (1928-1934).
CONCLUSIÓN
Después de haber
realizado este trabajo de recolección de información la cual plasmamos de
manera breve que abarcó en buena medida un repaso histórico, más que eso, un
conocimiento nuevo acerca de la historia de nuestra patria, con datos
suficientes por ser un "recordatorio" para mirar nuestro pasado con
otros ojos.
Nos hemos dado cuenta
como cada pasaje de la historia ha repercutido en la realidad actual de México,
cosas que sucedieron hace muchos años se siguen vengando, y errores que se
repitieron en el pasado se siguen repitiendo.
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