EN ESTE BLOG ESTUDIAREMOS OCHO TEMAS DIFERENTES DE SUMA IMPORTANCIA QUE TOCAN VARIOS ASPECTOS TANTO COMO POLÍTICOS, EDUCATIVOS, CULTURALES Y SOCIALES DE LA HISTORIA A LA ACTUALIDAD.
TRATAREMOS DE ENTENDER LA VISIÓN QUE SE TENIA EN AQUEL TIEMPO RESPECTO A CADA UNO DE LOS TEMAS ANTES MENCIONADOS.
En este ensayo veremos la importancia de conocer todas
las etapas de la prehistoria del hombre para poder entender cada una de las
teorías de las diferentes civilizaciones y en los distintos tiempos que hasta
ahora han dado desarrollo e intelecto al hombre.
DESARROLLO
Prehistoria
La Prehistoria es, según la definición clásica, el período
de tiempo transcurrido desde la aparición de los primeros homininos,
antecesores del Homo sapiens, hasta que tenemos constancia de la existencia de
documentos escritos, algo que ocurrió en primer lugar en el Oriente Próximo hacia
el 3300 a. C.; en el resto del planeta, posteriormente.
Según otros autores, la Prehistoria
terminaría en algunas regiones del mundo antes, con la aparición de las
sociedades complejas que dieron lugar a los primeros estados y civilizaciones.
Es importante señalar que según las nuevas
interpretaciones de la ciencia histórica, la prehistoria es un término carente
de real significancia en el sentido que fue entendido por generaciones. Si se
considera a la Historia, tomando la definición de Marc Bloch, como el
«acontecer humano en el tiempo», todo es Historia existiendo el ser humano, y
la Prehistoria podría, forzadamente, solo entenderse como el estudio de la vida
antes de la aparición del primer homínido en la tierra. El fin de la
Prehistoria y el inicio de la Historia lo marcaría una estructuración creciente
de la sociedad que provocaría una modificación sustancial del hábitat.
PREHISTORIA, HISTORIA Y ARQUEOLOGÍA
Desde el punto de vista más tradicional, se
considera que la Prehistoria es una especialidad científica que estudia, por
medio de la excavación, los datos de este periodo de la Historia que ha
precedido a la invención de la escritura. Los restos arqueológicos son la
principal fuente de información y para estudiarlos se utilizan numerosas
disciplinas auxiliares, como la física nuclear, la geomorfología, la
edafología, la tafonomía, la trazalogía, la paleontología, la paleobotánica, la
estadística no paramétrica, la etnografía, la paleoantropología, la topografía
y el dibujo técnico, entre otras muchas ciencias y técnicas.
La metodología de base para la obtención de
datos en la Prehistoria es, obviamente, la Arqueología, por lo que hasta hace
muy poco Prehistoria y Arqueología eran confundidas constantemente. En los
ámbitos académicos de la Europa continental la Prehistoria es una especialidad
de la Historia, siendo habitual que haya departamentos de Prehistoria dentro de
las facultades de Historia y también es normal que la financiación de las
investigaciones corra a cargo de instituciones de orientación humanística o la
propia administración estatal. Los últimos estudios de la Prehistoria, la
Protohistoria, englobarían, según algunas interpretaciones, los periodos sin
escritura de ciertas culturas contemporáneas de los pueblos históricos, cuyos
textos nos dan una información adicional sobre estos grupos ágrafos, y según
otras, aquellas sociedades en proceso de formación de un estado, pero que no
tienen escritura.
PREHISTORIA EN ÁFRICA
África es la cuna de la humanidad y es en la
actualidad el continente en el que más poblaciones siguen utilizando
tecnologías prehistóricas. Resulta fácil concluir que la prehistoria de África
es la más larga y compleja de todo el globo. Pero esto no siempre fue visto
así, ya que durante el siglo XIX y hasta mediados del XX se adjudicaba a Asia
nuestro origen. Esta teoría era la consecuencia de que los fósiles de homininos
más antiguos con los que se contaba entonces procedían de allí: el Hombre de
Java y el de Pekín. Tal visión cambió radicalmente con los trabajos realizados
en el África austral y oriental, y publicados a partir de los años cincuenta
del siglo XX, que remontaron la antigüedad de los fósiles africanos (de
Australopithecus y Homo) a cuatro millones de años atrás.
África subsahariana
En el África subsahariana nacieron y
evolucionaron buena parte de las especies de homininos antepasados nuestros. De
allí salió Homo ergaster para colonizar Asia y Europa, Homo antecesor hacia la
Península ibérica y, finalmente, Homo sapiens para dominar todo el mundo.
Paleolítico del África subsahariana
En África subsahariana para el Paleolítico
suele utilizarse la periodización anglosajona, aunque ésta obvia toda la fase
de desarrollo correspondiente al género Australopithecus: ESA (Early Stone Age
o Edad de Piedra temprana) se refiere al periodo comprendido desde la aparición
del primer miembro del género Homo, hace más de dos millones y medio de años,
hasta hace unos 200 000. Se divide en dos etapas: olduvayense y achelense.
La industria olduvayense es la más antigua
del mundo. Aunque recibe su nombre del yacimiento epónimo de Olduvai, en
Tanzania, los hallazgos más antiguos aparecen más al norte, en Etiopía,
concretamente en la cuenca del río Omo, La olduvayense es una industria
compuesta, fundamentalmente, por cantos tallados y lascas.
La industria achelense apareció hace 1,5
millones de años, al parecer ligada a una nueva especie humana, probablemente
Homo ergaster, aunque existe un cierto hiato evolutivo en cuanto a los fósiles
de este periodo.
MSA (Middle Stone Age o Edad de la Piedra
intermedia), es el periodo que va desde hace 200 000 años hasta hace 30 000.
LSA (Late Stone Age o Edad de Piedra tardía)
es el último periodo del Paleolítico del África subsahariana.
Escultura nigeriana del siglo XVI.
La metalurgia en la región subsahariana no
pasó por las clásicas fases del Viejo Mundo (cobre, bronce e hierro),
apareciendo solo evidencias de fundición del hierro y en unas fechas muy
tempranas respecto a Europa. Hasta mediados de los años setenta del siglo XX se
relacionaba la expansión lingüística del grupo bantú por África central y
austral con la del metal. Pero los datos arqueológicos posteriores han
desmentido este modelo de tradición colonialista.
Los registros orales fueron puestos por escrito
en árabe gracias a historiadores de Tombuctú, que durante el siglo XVII
recogieron tradiciones que se remontaban a los siglos XIII-XIV, relacionadas
con el imperio de Malí.
Noroeste de África
El África mediterránea durante la Edad de
Piedra, una periodización equivalente a la europea, Paleolítico y Neolítico.
Después, la influencia de la civilización egipcia y la llegada de colonizadores
fenicios aceleraron el ritmo evolutivo respecto a Europa.
EDAD DE PIEDRA EN EL NORTE DE ÁFRICA
El
Paleolítico inferior y medio están bien representados desde fechas muy remotas.
Así, hay numerosas evidencias del Olduvayense y del Achelense, pudiéndose
añadir a las industrias líticas diversos tipos de restos humanos.
La
cultura ateriense parece romper esa tendencia y separa la evolución
técnico-cultural de la de sus vecinos.
La
cultura iberomaurisiense es también exclusiva del norte de África,
especialmente de las costas magrebíes.
La
cultura capsiense es otro grupo cultural de origen claramente magrebí. Sus comienzos
se sitúan hacia el 8000 a. C., dentro del Epipaleolítico local.
El
Neolítico de la zona del Nilo es particularmente avanzado, con dos focos
principales situados respectivamente en el Delta y en el alto Egipto. Aunque
ambas tienen sus propias particularidades y diferencias, comparten ciertos
rasgos que permiten sostener que existían relaciones entre ellas.
EL METAL Y LA ENTRADA EN LA HISTORIA DEL
NORTE DE ÁFRICA
El Nilo: La eclosión de la civilización
egipcia se inició ya en el IV milenio a. C. con el surgimiento de numerosas
ciudades, los primeros jeroglíficos y la aparición de dos grandes estados (el
Alto y el Bajo Egipto) en el periodo llamado Protodinástico. Estos estados
acabaron siendo unificados por el primer faraón, el rey Narmer, aproximadamente
en el 3150 a. C. se convirtió en un foco de irradiación cultural que no solo
afectó al Mediterráneo, sino también a gran parte del continente africano.
El Magreb, en cambio es un caso muy
diferente. Mientras que durante el segundo milenio antes de nuestra era buena
parte del Mediterráneo comenzaba a ser recorrido por navegantes a la búsqueda
de materias primas como el cobre y el oro, el Magreb quedaba al margen de este
flujo de contactos e intercambios económico-culturales. Asimismo, los púnicos
introdujeron también mejoras agropecuarias, el hierro, el torno de alfarero, la
acuñación de moneda y, finalmente, propiciaron la invención de un tipo propio
de escritura: el «alfabeto líbico» o tifinagh, que ha sobrevivido hasta la
actualidad entre ciertas tribus de tuaregs.
PREHISTORIA EN ORIENTE PRÓXIMO
En nuestro ámbito se suelen usar
indistintamente las expresiones "Oriente Medio" y "Oriente
Próximo" para designar a la región del Oriente más próxima a Europa, que
es sinónimo de Asia sudoccidental. En cualquier caso, desde el punto de vista
histórico, el Oriente próximo es lo que se denomina una zona nuclear, la cual
irradió continuas innovaciones y cambios que influyeron decisivamente en el
desarrollo tecnológico y social de toda Eurasia.
Paleolítico en Oriente Próximo
Paleolítico inferior: la presencia del ser
humano en la zona está documentada en Dmanisi, con la aparición de unos restos
denominados Homo georgicus, relacionados con Homo erectus y Homo ergaster.
Datados en 1.850.000-1.600.000 años de antigüedad, aparecieron acompañados de
una cultura material muy tosca, de tradición olduvayense.
.
Paleolítico medio: es muy similar al de toda
la cuenca mediterránea, ocupada en aquella época por los neandertales, de
tradición musteriense.
Los fósiles humanos conocidos en la base de
la secuencia temporal poseen rasgos casi idénticos a los primeros Homo sapiens
que aparecen en la MSA africana, con una antigüedad probada entre 100.000 y
90.000 años. En cambio, los «Neandertales clásicos» son, cronológicamente
posteriores, datados a partir de 60.000 años. Todo parece indicar que los seres
humanos modernos llegaron a Oriente Medio desde África antes de que los
neandertales llegasen desde Europa, y que se encontraron allí, donde,
posiblemente, convivieron durante miles de años.
Paleolítico superior: parecen diferenciarse
dos complejos tecnológico/estilísticos paralelos, ambos con microlitos. Por un
lado, estaría el Ahmariense, que se caracteriza por una tecnología laminar
formada por piezas de dorso y cuchillos, aunque el fósil director es la punta
de base retocada o punta de El-Wad.
Mesolítico en Oriente
Próximo
Comenzó al finalizar la
última glaciación. La caza y la recolección siguieron siendo básicas para la
supervivencia humana. En algunas regiones, los nómadas se fueron transformando
en semisedentarios
Neolítico en Oriente
Próximo: El Creciente Fértil.
Datado hacia el 8000 a. C.
en la región denominada Creciente Fértil, es decir, Mesopotamia y Canaán. Allí
se domesticaron algunas de las especies de animales básicas para dar lugar a
los inicios de la ganadería y se comenzaron a cultivar ciertas plantas. Se
modificaron algunas herramientas, como las hachas pulimentadas. Se recombinaron
elementos conocidos para crear otros nuevos: la cerámica y los tejidos. Se fundaron
los primeros poblados estables (sedentarización).
Edad del Cobre en Oriente
Próximo
El Calcolítico o Eneolítico
es la Edad del Cobre. El cobre comenzó a
ser utilizado durante el Neolítico en forma de objetos martillados a partir de
pepitas de metal nativo. Las primeras evidencias corresponden a la cueva de
Shanidar (montes Zagros, Irak), donde se hallaron colgantes hechos con cuentas
de cobre. Empezó a ser fundido en el sur de Anatolia y el Kurdistán durante el
VI milenio a. C. para realizar punzones, agujas y adornos. A pesar de que los
fósiles directores de esta fase son los objetos de cobre fundido, la metalurgia
no es la principal innovación asociada con este período.
Prehistoria en América:
Punta de lanza tipo Clovis en Nuevo México (Estados Unidos).
La teoría más aceptada es
que el poblamiento humano de América se produjo desde Siberia a través del
estrecho de Bering. El aislamiento de América respecto a otros continentes fue
casi absoluto, aunque se sabe que hubo varias migraciones a lo largo de la
Prehistoria. En 1958, los arqueólogos Gordon Willey y Philip Phillips
propusieron las siguientes etapas:
Periodo Lítico o Paleoindio
Comprende desde la llegada
de los primeros americanos. Dentro de este periodo hay dos fases: Fase de
cazadores-recolectores indiferenciados: caracterizado por una industria lítica
arcaizante. Fase de las Puntas de proyectil: Estaríamos ante una cultura de
tecnología lítica muy avanzada y con una economía basada en la caza de piezas
de mediano y gran tamaño.
Periodo Arcaico: Periodo
Arcaico de América.
Hueso Sacro de Tequixquiac
hallado en México.
Arcaico Temprano: Hacia el
VIII milenio a. C., a finales de la última glaciación, los antiguos americanos
comienzan a experimentar con el cultivo de plantas y la cría de animales,
iniciando un largo proceso hacia las primeras poblaciones sedentarias.
Progresivamente, las comunidades van dependiendo más y más del producto de la
agricultura, la ganadería y de la pesca.
Arcaico Tardío: La
sedentarización se sigue de un proceso de jerarquización de las comunidades,
apareciendo hacia el IV milenio a. C. las primeras jefaturas extra-familiares
que se van consolidando lentamente en autoridades políticas permanentes de
pueblos.
Periodo Formativo
Periodo Formativo de
América. Sería el equivalente a la Protohistoria europea, después de esta fase
aparecen las primeras formas de escritura y las grandes civilizaciones clásicas
como la de los Mayas o los Moche. Evidentemente, destaca por novedades como la
agricultura, la ganadería, la cerámica.
Amerindio Hupa.
Umbral de la historia
americana
En América, la utilización
de cobre nativo se remonta hacia el 900 a. C.; poco después comienza una
metalurgia auténtica, basada en cobre y, sobre todo, oro y plata. El bronce
poco antes del año 900. El hierro no se conoció hasta la llegada de los
europeos.
Prehistoria en Europa
Durante toda su Prehistoria
el continente europeo fue tributario de las tradiciones culturales de África y
Oriente Próximo.
Edad de Piedra europea
La Edad de Piedra europea
sigue dividiéndose en tres etapas, siguiendo las propuestas de John Lubbock,
que en 1865 separó el Paleolítico y el Neolítico. El Paleolítico es el periodo
más antiguo y largo de la historia europea, comenzando hace aproximadamente un
millón de años con la llegada de los primeros humanos: El
Epipaleolítico/Mesolítico se refiere al periodo que transcurre desde el final
del último periodo glacial (hace unos 12 000 años) hasta el comienzo del
Neolítico. Actualmente se discrimina entre grupos epipaleolíticos que mantienen
el modo de vida propio del Paleolítico, sin cambios sustanciales, y grupos
mesolíticos que muestran una tendencia propia a evolucionar hacia la
sedentarización.
El Neolítico en Europa
El Neolítico llegó a Europa
en el sexto milenio a.C., procedente del Oriente próximo y a través de la
Península balcánica y la cuenca Mediterránea. La neolitización penetró hacia el
centro de Europa durante el quinto milenio a.C. y a través del Danubio; su
fósil director es la llamada cerámica de bandas. Hacia el 4000 a. C. casi toda
Europa estaba neolitizada. El fenómeno denominado megalitismo sobrepasó el ámbito neolítico, perdurando
durante el Calcolítico y la Edad del Bronce, hasta el 1500 a. C. Los monumentos
megalíticos han sido interpretados como centros simbólicos y/o rituales de las
poblaciones de su entorno. Los monumentos megalíticos son construcciones
formadas por grandes piedras de hasta varias toneladas de peso. Se podrían
diferenciar cinco clases de monumentos:
Menhir: es una gran piedra
puesta de pie que marcaría un lugar sagrado.
Alineamiento: es un conjunto
de menhires puestos en fila.
Crómlech: es un conjunto de
menhires puestos en círculo. Se supone que era una especie de templos al aire
libre.
Dolmen: Es un monumento complejo
donde se enterraba a los miembros de la comunidad.
Trilito: Dos piedras
paralelas y verticales, no muy separadas entre si y una horizontal puesta sobre
ella.
Edad de los Metales en
Europa
Hasta los años 70 del siglo
XX los modelos difusionistas establecían que la metalurgia llegó a Europa a
través del Cáucaso y Anatolia en el cuarto milenio a. C..
Vaso campaniforme ibérico
(Tipo Ciempozuelos) del 2º milenio
La introducción del cobre en
el resto de Europa está asociada a la extensión de dos grandes fenómenos,
claramente diferenciados pero contemporáneos.
El complejo del vaso
campaniforme fue un fenómeno que afectó a prácticamente toda la Europa
prehistórica. La cronología del vaso campaniforme y su interpretación son
controvertidas.
Edad del Bronce en Europa
El bronce es una aleación de
cobre y estaño que tiene las ventajas de que se funde a una temperatura más
baja y es mucho más resistente. Fue conseguido en el Oriente próximo a finales
del IV milenio a. C. y penetró en Europa a través de una extensa red de vías
comerciales que recorrían todo el continente.
Hachas planas de bronce: La
mayor parte de los restos de esta época son monumentos funerarios de tipo
tumular pertenecientes. Los ajuares se componían, fundamentalmente, de los
característicos puñales triangulares de pomo macizo, las hachas planas y las
hachas-maza de combate de bronce; también aparecen ornamentos metálicos como
los brazaletes, las lúnulas o pectorales, jarras de oro o plata repujados,
ámbar y perlas de fayenza egipcias.
Bronce Medio en Europa
Armas típicas del Bronce
Medio de la Cultura de los Túmulos: espada de lengüeta, punta de lanza tubular
y hacha de talón.
El Bronce Medio transcurrió,
más o menos, entre el 1500 a. C. y el 1200 a. C., lo que significa que coincide
con el apogeo de la civilización micénica. Destaca en Centroeuropa la cultura
de los Túmulos, un complejo que derivó de Unetice, con poblados no muy grandes.
Una de las novedades más
notables respecto al Bronce antiguo es la aparición de auténticas espadas con
largas hojas y sistemas de enmangue más efectivos que los remaches: empuñaduras
de lengüeta. Asimismo aparecen puntas de lanza tubulares y hachas de talón.
Bronce final en Europa
Armas propias de la Cultura
de los Campos de Urnas.
El Bronce final
(aproximadamente 1250 a. C.-725 a. C.) viene determinado por la aparición y
expansión de los campos de urnas por casi todo el continente. El cambio en el
proceso funerario no se produjo de repente ni fue uniforme.
Tumba de la Cultura de los
Campos de Urnas.
El rito funerario de la
cremación, aunque minoritario, ya era practicado en Europa y en esta fase se
generalizó: tras su incineración, las cenizas del cadáver eran depositadas en
una urna cineraria y enterrada en un pequeño foso, junto a otras tumbas,
constituyendo así, las extensas necrópolis que dan nombre a estos grupos.
La cultura material incluye
los primeros objetos de vidrio, seguramente incorporados del Próximo Oriente, y
los grandes recipientes de bronce batido o repujado, con formas muy diversas y
alejadas de los estereotipos orientales; entre ellos se encuentran las sítulas.
Cultura de los Campos de
Urnas.
El Bronce final atlántico es
poco conocido: se da la paradoja de que apenas se han excavado asentamientos o
necrópolis, y, en cambio, abundan los llamados escondrijos donde se han
localizado piezas de una factura casi perfecta. Los objetos más apreciados
debieron ser las espadas.
Las necrópolis evidencian la
adopción de la cremación, con las cenizas depositadas en urnas cinerarias o
directamente en el suelo de pequeños fosos bajo túmulo.
En las regiones escandinavas también se
adoptó la incineración como ritual funerario y apareció una industria
metalúrgica más diversa y original que en la zona atlántica.
La
península Ibérica en el Bronce Final
En el nordeste de la Península penetró la
moda de los campos de urnas, que, con el tiempo, siguió una evolución
independiente.
En el sur se produjo un cierto estancamiento
respecto al periodo argárico. Destacan la cerámica de retícula bruñida (con
barniz rojo, bruñida y decorada por dentro con motivos reticulados) y los
enterramientos en cista, sin ajuar, cubiertos con lajas decoradas denominadas
estelas extremeñas (en ellas se representa esquemáticamente al difunto con
diversos objetos como armas, broches, espejos e incluso carros).
En las tierras del interior peninsular
destacan los grupos denominados de Cogotas I. Su extensión sobrepasa los
límites de la Meseta Central, abarcando también el oeste del Cantábrico, parte
de Aragón, de la comunidad Valenciana y el curso medio del río Guadalquivir. Su
indigenismo parece probado, pues enlaza sin solución de continuidad con la fase
del Bronce medio denominada Protocogotas y, a través de ésta, con los
horizontes epicampaniformes e, incluso, con el campaniforme tipo Ciempozuelos.
Su característica más distintiva es el tipo de decoración de su cerámica: se
trata de vasos troncocónicos o carenados con motivos de espina de pescado
incisos o figuras abstractas realizadas por las técnicas excisa y de boquique,
rellenos de pasta blanca
Edad del Hierro en Europa
Se llama Edad del Hierro al período en que se
desarrolló la metalurgia del hierro, metal más duro que la aleación de bronce y
uno de los elementos más abundantes de nuestro planeta. Los primeros artefactos
de hierro fundido datan del III milenio a. C. y fueron hallados en Anatolia. A
Europa comenzaron a llegar a partir del 1200 a. C., durante el Bronce Final.
El mineral del hierro es muy abundante en
nuestro planeta, no obstante por su difícil fundición no desbanco pronto al
bronce.
La influencia de fenicios y griegos debió ser
fundamental no solo para la difusión de la metalurgia del hierro, sino, también
para el desarrollo de unas sociedades que entraron así en la Historia.
En el resto de Europa este periodo suele
dividirse en dos grandes fases:
Hallstatt
La cultura de Hallstatt (800-450 a. C.) o
Primera Edad del Hierro en Europa Central, Francia y los Balcanes, es
considerada heredera de los campos de urnas. Esta sociedad estaba dirigida por
unas aristocracias guerreras reflejadas claramente en la riqueza de sus tumbas:
algunas, por su contenido y su estructura, resultan claramente principescas,
con ricos ajuares depositados en grandes cámaras mortuorias de madera. Al
principio el uso del hierro era minoritario, pero a partir del siglo VII a. C.
se fue generalizando. Estos grupos mantenían contactos comerciales con el
Mediterráneo y con las estepas del este europeo, haciendo, posiblemente, de
intermediarios en el comercio del ámbar y el estaño con el mundo mediterráneo.
La Tène
La cultura de La Tène (450 a. C. hasta la
conquista romana) o Segunda Edad del Hierro en Centroeuropa, Francia, norte de
España e Islas británicas. El hierro se había generalizado y la economía
diversificado, naciendo lo que se ha denominado cultura céltica. Estos
aristócratas gustaban de ser inhumados en grandes tumbas con ajuares muy
ostentosos que incluyen carros de guerra, adornos, joyas, armas y grandes vasos
de cerámica importados de Grecia y Etruria. La tumba de la princesa de Vix es
el mejor ejemplo.
La península Ibérica durante la Edad del
Hierro
La relación de los tartesios (en la Primera
Edad del Hierro) y de los íberos (en la segunda) con fenicios y helenos actuó
de catalizador en el desarrollo de sus respectivas sociedades, que podrían incluirse
ya dentro de la Protohistoria.
La denominada cultura castreña se desarrolló
en el noroeste peninsular. Su característica distintiva es la presencia de
poblados fortificados, situados en lugares altos, con varios cinturones de
muralla concéntricos y, en el interior, numerosas casas de piedra circulares,
sin organización urbanística (son los llamados castros). Desarrollaron una
cerámica propia que comparte ciertos paralelismos con las alfarerías
meseteñas); potenciaron la metalurgia del bronce en detrimento de la del
hierro.
El interior de la Península destaca tres
grandes grupos culturales previos al mundo celtibérico (protohistórico o
pre-romano):
El primero de ellos es la llamada Facies Soto
de Medinilla. Se trata de una cultura agrícola (basada en el cultivo del trigo)
que, a pesar de su cronología (siglo VIII a. C.-siglo V a. C.) apenas pudo
conocer el hierro.
Algo más tardía es la cultura de los Castros
de Soria y Guadalajara (siglos VI y V a. C.), el hierro comenzó a ser más
abundante en esta época, posiblemente porque se descubrieron minas en el
Moncayo. Las necrópolis de campos de urnas halladas en el oriente meseteño
tienen tumbas de guerreros con un abrumador repertorio de armas de influencia
hallstática, a las que se han incorporado elementos de la tradición local.
Por último destacaría Cogotas-II también
llamada cultura de los verracos (siglos V a III a. C.), Son característicos sus
castros fuertemente protegidos por sistemas defensivos hasta entonces
desconocidos: murallas ciclópeas en varios recintos sucesivos cada vez más
inaccesibles; puertas con entradas desviadas para exponer a los posibles
atacantes a los arqueros; grandes extensiones de piedras hincadas para repeler
los ataques de la caballería.
EVOLUCIÓN HUMANA
La evolución humana (u hominización) explica
el proceso de evolución biológica de la especie humana desde sus ancestros
hasta el estado actual. El estudio de dicho proceso requiere un análisis
interdisciplinar en el que se aúnen conocimientos procedentes de ciencias como
la genética, la antropología física, la paleontología, la estratigrafía, la
geocronología, la arqueología y la lingüística.
El término humano, en el contexto de su
evolución, se refiere a los individuos del género Homo. Sin embargo, los
estudios de la evolución humana incluyen otros homónimos, como Ardipithecus,
Australopithecus, etc. Los científicos han estimado que las líneas evolutivas
de los seres humanos y de los chimpancés se separaron hace entre 5 y 7 millones
de años. A partir de esta separación la estirpe humana siguió ramificándose
originando nuevas especies, todas extintas actualmente a excepción del Homo
sapiens.
Aspectos genéticos de la evolución humana
Al analizar el genoma humano se ha
descubierto que en su proceso evolutivo hay varios hechos que destacar.
Al realizar un mapeo del genoma humano
actual, se observa que Homo sapiens comparte casi el 99% de los genes con el
chimpancé y con el bonobo. Para mayor precisión, el genoma de cualquier
individuo de nuestra especie tiene una diferencia de sólo el 0,27% respecto al
genoma de Pan troglodytes (chimpancés) y de 0,65% respecto al genoma de los
gorilas.
Etapas en la línea evolutiva humana
Los pre-australopitecinos
Los primeros posibles homínidos bípedos son
Sahelanthropus tchadiensis Los fósiles de estos homínidos son escasos y
fragmentarios y no hay acuerdo general sobre si eran totalmente bípedos. la
forma de la parte superior de la pelvis indica que era bípedo y que caminaba
con la espalda recta, pero la forma del pie, con el dedo gordo dirigido hacia
adentro (como en las manos) en vez de ser paralelo a los demás, indica que
debía caminar apoyándose sobre la parte externa de los pies y que no podía
recorrer grandes distancias.
Los australopitecinos
Reconstrucción de Australopithecus Afarensis.
Los primeros homínidos de los que se tiene la
seguridad de que fueron completamente bípedos son los miembros del género
Australopithecus, de los que se han conservado esqueletos muy completos.
Su desaparición se ha atribuido a la crisis
climática que se inició hace unos 2,8 millones de años y que condujo a una
desertificación de la sabana con la consiguiente expansión de los ecosistemas
abiertos, esteparios
Los primeros Homo
No se sabe con certeza qué especie originó
los primeros miembros del género Homo.
Clásicamente se consideran como perteneciente
al género Homo los homínidos capaces de elaborar herramientas de piedra. No
obstante, esta visión ha sido puesta en duda en los últimos años; por ejemplo,
se ha sugerido que Australopithecus ghari, hace 2,5 millones de años fue capaz
de fabricar herramientas.
De esta fase se ha descrito dos especies,
Homo rudolfensis y Homo habilis
El sucesor cronológico de los citados Homo
rudolfensis y Homo habilis es Homo ergaster, cuyos fósiles más antiguos datan
de hace aproximadamente 1,8 millones de años, y su volumen craneal oscila entre
850 y 880 cm³.
Morfológicamente es muy similar a Homo
erectus y en ocasiones se alude a él como Homo erectus africano, se cree que
este fue el primer antepasado en abandonar áfrica.
Esta primera migración humana condujo a la
diferenciación de dos linajes descendientes de Homo ergaster: Homo erectus en
Extremo Oriente (China, Java) y Homo antecessor/Homo cepranensis en Europa
(España, Italia).
Parece que el flujo genético entre las
poblaciones africanas, asiáticas y europeas de esta época fue escaso o nulo.
Homo erectus pobló Asia Oriental hasta hace solo unos 50.000 Por su parte, en
Europa se tiene constancia de la presencia humana desde hace casi 1 millón de
años (Homo antecessor), pero se han hallado herramientas de piedra más antiguas
no asociadas a restos fósiles en diversos lugares.
Los últimos representantes de esta fase de
nuestra evolución son Homo heidelbergensis en Europa, y en África que sería el
antepasado del hombre moderno.
Nuevos orígenes en África
La fase final de la evolución de la especie
humana está presidida por tres especies humanas inteligentes, que durante un
largo periodo convivieron y compitieron por los mismos recursos. Se trata del
Hombre de Neanderthal (Homo neanderthalensis), la especie del homínido de
Denisova y el hombre moderno (Homo sapiens). Son en realidad historias
paralelas que, en un momento determinado, se cruzan.
El Hombre de Neanderthal surgió y evolucionó
en Europa y Oriente Medio hace unos 230.000 años, presentando claras
adaptaciones al clima frío de la época (complexión baja y fuerte, nariz ancha).
El homínido de Denisova vivió hace 40.000
años en los montes Altai y probablemente en otras áreas en las cuales también
vivieron neandertales y sapiens.
Se tiene la casi plena certeza de que el
Hombre de Neandertal no es ancestro del ser humano actual, sino una especie de
línea evolutiva paralela derivada también del Homo erectus/Homo ergaster a
través del eslabón conocido como Homo heidelbergensis. El neandertal coexistió
con el Homo sapiens y quizá terminó extinguido por la competencia con nuestra
especie
Homo sapiens
Origen de los humanos modernos.
Los parientes vivos más cercanos a nuestra
especie son los grandes simios: el gorila, el chimpancé, el bonobo y el
orangután.
Los fósiles más antiguos de Homo sapiens
tienen una antigüedad de casi 200.000 años19 y proceden del sur de Etiopía.
Algunos datos de genética molecular
concordantes con hallazgos paleontológicos, sostienen que todos los seres
humanos descienden de una misma Eva mitocondrial o E.M., esto quiere decir que,
según los rastreos del ADNmt - que sólo se transmite a través de las madres-,
toda la humanidad actual tiene una antecesora común que habría vivido en el
noreste de África, probablemente en Tanzania (dada la mayor diversidad genética
allí) hace entre 150.000 y 230.000 años.
Migraciones prehistóricas de Homo sapiens
Los humanos ya habrían comenzado a salir de
África unos 90.000 años antes del presente. Australia y Nueva Guinea: la Línea
de Wallace no significó para los Homo sapiens un límite insuperable para
acceder a esta región. La llegada de humanos a Australia se data hace unos
50.000 años cuando pudieron fabricar rústicas almadías o balsas de juncos para
atravesar el estrecho que separaba a Sahul de la región de la Sonda.
Europa: comenzó a ser colonizada hace sólo
unos 40.000 años, se supone que durante milenios el desierto de Siria resultaba
una barrera infranqueable desde África hacia Europa.
Oceanía:
la colonización de estas islas más próximas a Eurasia se habría iniciado hace
unos 50.000 años,
América: la llegada del hombre a América, se
habría iniciado hace unos 20.000 o, al menos, 15.000 años, aunque no hay
consenso al respecto. Durante las glaciaciones el nivel de los océanos
desciende al grado que el "Viejo Mundo" y el "Nuevo Mundo" forma
un mega continente unido por el Puente de Beringia.
Cambios evolutivos
Cuando los ancestros del Homo sapiens y otros
muchos primates vivían en selvas comiendo frutos, bayas y hojas, abundantes en
vitamina C, pudieron perder la capacidad genética, que tiene la mayoría de los
animales, de sintetizar en su propio organismo tal vitamina. Tales pérdidas
durante la evolución han implicado sutiles pero importantes determinaciones:
cuando las selvas originales se redujeron o, por crecimiento demográfico,
resultaron superpobladas, los primitivos homininos (y luego los humanos) se
vieron forzados a recorrer importantes distancias, migrar, para obtener nuevas
fuentes de nutrientes.
Cerebración
El cerebro de Homo sapiens, en relación a la
masa corporal, es uno de los más grandes. Por término medio, los Homo
neanderthalensis pudieron haber tenido un cerebro de mayor tamaño que el de
nuestra especie, pero la morfología de su cráneo demuestra que la estructura
cerebral era muy diferente: con escasa frente, los neandertalenses tenían poco
desarrollados los lóbulos frontales y, en especial, muy poco desarrollada la
corteza prefrontal. El cráneo de Homo sapiens no sólo tiene una frente
prominente sino que es también más alto en el occipucio (cráneo muy abovedado),
esto permite el desarrollo de los lóbulos frontales. De todos los mamíferos,
Homo sapiens es el único que tiene la faz ubicada bajo los lóbulos frontales.
Se ha hecho mención en el apartado dedicado a
la aparición del lenguaje articulado de la importancia del gen FOXP2; dicho gen
es el encargado del desarrollo de las áreas del lenguaje y de las áreas de
síntesis.
Es casi seguro que ya hace 200.000 años los
sujetos de la especie Homo sapiens tenían un potencial intelectual equivalente
al de la actualidad, pero para que se activara tal potencial tardaron milenios.
Bipedestación
Los Homininos, primates bípedos, habrían
surgido hace unos 6 ó 7 millones de años en África, cuando dicho continente se
encontró afectado por una progresiva desecación que redujo las áreas de bosques
y selvas. Como adaptación al bioma de sabana aparecieron primates capaces de
caminar fácilmente de modo bípedo y mantenerse erguidos Para lograr la postura
y marcha erecta han tenido que aparecer importantes modificaciones, en su
cráneo, en la columna vertebral, en la pelvis, en las piernas y en los pies,
modificándose de tal manera que facilitara su traslado de forma bípeda.
Ventajas y desventajas de la bipedestación
Es evidente que la gran cantidad de
modificaciones anatómicas que condujeron del cuadrupedismo al bipedismo
requirió una fuerte presión selectiva. Se ha discutido mucho sobre la eficacia
e ineficacia de la marcha bípeda comparada con la cuadrúpeda. También se ha
notado que ningún otro animal de los que se adaptaron a la sabana al final de
Mioceno desarrolló una marcha bípeda.
Hace años se argumentó que la liberación de
las manos por parte de los primeros homínidos bípedos les permitió elaborar
armas de piedra para cazar, lo cual habría sido el principal motor de nuestra
evolución.
Pero la bipedestación trajo una desventaja en
la reproducción, ya que el hecho de pasar del cuadrupedismo al bipedismo
conllevó un cambio anatómico de las caderas, con gran reducción del canal del
parto que hacia más difícil y doloroso el alumbramiento, tal como se demuestra
cuando se compara la cadera de un chimpancé promedio con la de un
Australopithecus como Lucy, quienes además presentan un tamaño de cerebro
similar.26
Liberación de los miembros superiores
La postura bípeda dejó libres los miembros
superiores que ya no tienen que cumplir la función de patas (excepto en los
niños muy pequeños) ni la de braquiación, es decir, el desplazamiento de rama
en rama con los brazos, aun cuando la actual especie humana, de la cintura
hacia arriba mantenga una complexión de tipo arborícola.
Visión
El humano hereda de los prosimios la visión
estereoscópica y pancromática (la capacidad de ver una amplia tonalidad de los
colores del espectro visible); los ojos en la parte delantera de la cabeza
posibilitan la visión estereoscópica (en tres dimensiones).
Especialización
Gran parte de las especies animales ha
logrado algún tipo de especialización anatómica (por ejemplo los artiodáctilos
poseen pezuñas que les permiten correr en las llanuras despejadas), pero las
especializaciones, si suelen ser una óptima adaptación a un determinado bioma,
conllevan el riesgo de la desaparición de la especie especializada y asociada a
tal bioma si éste se modifica.
Homo sapiens es, por su anatomía, un animal
muy vulnerable si se encuentra en condiciones naturales.
Asociado al hecho por el cual
morfológicamente el ser humano tenga características que le aproximan a las de
un chimpancé "niño" se encuentra el 'ortognatismo' y esto quiere
decir, entre otras cuestiones, que los dientes de Homo sapiens son
relativamente pequeños y poco especializados, las mandíbulas, por esto, se ha
abreviado y hecho más delicadas, falta además el diastema o espacio en donde
encajan los colmillos. La debilidad de las mandíbulas humanas las hace casi
totalmente inútiles para la defensa a mordiscos ante un predador y, asimismo,
son muy deficientes para poder consumir gran parte del alimento en su estado
natural, lo que es uno de los muchos déficits corporales que llevan al humano a
vivir en una sociedad organizada.
Aspectos Culturales
El lenguaje simbólico por excelencia es el
basado en los significantes acústicos, y para que una especie tenga la
capacidad de articular sonidos discretos, se requieren más innovaciones
morfológicas, algunas de ellas muy probablemente anteriores al desarrollo de un
cerebro lo suficientemente complejo como para pensar de modo simbólico.
Estudios realizados en la Sierra de Atapuerca (España) evidencian que Homo
antecessor, hace unos 800.000 años, ya tenía la capacidad, al menos en su
aparato fonador, para emitir un lenguaje oral lo suficientemente articulado
como para ser considerado simbólico, aunque la consuetudinaria fabricación de
utensilios (por toscos que fueran) por parte del Homo habilis hace unos 2
millones de años, sugiere que en éstos ya existía un lenguaje oral articulado
muy rudimentario pero lo suficientemente eficaz como para transmitir la
suficiente información o enseñanza para la confección de los toscos artefactos.
Futuro de la evolución humana
Existen otras posturas que consideran que son
precisamente los adelantos tecnológicos los que impulsan actualmente la
evolución humana. Por una parte, se ha propuesto que el entorno actual favorece
la reproducción de las personas inteligentes, independientemente de su fuerza
física o su estado de salud.
Por
otra parte, también se ha propuesto que en el futuro la tecnología posibilite a
las personas vivir como cyborg o incluso como seres digitales dentro de cuerpos
o estructuras completamente artificiales.
CONCLUSIÓN
Después de haber leído las
diferentes eras y etapas de la vida del hombre sobre la tierra y en sus
diferentes continentes entendemos la importancia de llevar un conteo y registro
de la historia para así darnos cuenta de la evolución y el desarrollo que ha
tenido el hombre hasta nuestros días y
en un futuro entender más a fondo hasta donde podemos llegar tecnológica y
genéticamente y no dejar a un lado la parte humana a la que hemos logrado
llegar hasta el día de hoy.